Sueños de piedra

Sueños de piedra

¡Hola, bonitxxxxs! Hace unos meses descubrí a Iria G. Parente y Selene M. Pascual, las autoras que han escrito Ladrones de libertad, me quede tan fascinada de su manera de escribir y del mundo que han creado que no dude en hacerme con otros dos de sus libros. Y en el día de hoy, os hablo de Sueños de piedra.

Título: Sueños de piedrabtr

Autoras: Iria G. Parente y Selene M. Pascual

Editorial: Nocturna

ISBN: 9788494335471

Precio: 16, 50 euros

Páginas: 573

Puntuación: ❤ ❤ ❤ ❤ / ❤ ❤ ❤ ❤ ❤

Sinopsis

Érase una vez un reino muy, muy lejano donde un príncipe premió a un mago por ayudar a rescatar a una joven en apuros.

Encantados. Lástima que nada de esto sea verdad.

En realidad, el príncipe sueña con gloria y venganza; el mago, con que sus hechizos no sean siempre un desastre y la joven en apuros, con huir de un pasado que la atormenta…y del recuerdo del hombre al que ha matado.

Érase una vez…

Opinión

Sueños de piedra es el primer libro de la serie Marabilia, aunque cuenta con tres libros que tienen ambientación en este reino, cada libro es auto conclusivo y se puede leer por separado. Empecé mi experiencia en Marabilia con Ladrones de libertad, libro que se ha convertido en uno de mis favoritos a fechas de ahora.

La trama de este libro es sencilla, un príncipe que quiere demostrar que es el adecuado para reinar, una chica que ha vivido experiencias muy malas y quiere cambiar y un niño hechicero que han echado de la escuela de magia.

Los tres se juntan en las primeras páginas para encontrar cada uno su destino, pero unidos por una misma causa, encontrar una cura para la hermana del niño hechicero. Gracias a este objetivo, la relación entre los tres protagonistas se va afianzando, creando una historia mágica.

Arthmael quiere demostrar que él puede ser un héroe, tiene unas ganas impresionantes de que su padre se sienta orgulloso de él. Impenetrable con los sentimientos hasta que conoce a Lynne. Ella le llama corazón de piedra, pero acaban dándose cuenta de que la piedra puede disolverse con la persona adecuada.

Lynne tiene un pasado que la atormenta. Viviendo en un país en el cual las mujeres son un simple objeto más, algo con el que pasar el rato, sin tener derecho a nada. Me indigna mucho todo lo que le hacen en el prostíbulo, tratándola como a una cosa cualquiera y no como una persona que tiene dignidad.

Las ganas que tiene de valerse por sí misma sin necesitar un hombre a su lado son fascinantes. Mostrando un feminismo poco corriente en la época en la que vive, y mucho menos en el lugar de donde viene.

Debido a su trágico pasado de prostituta, forma unas barreras para que nadie se dé cuenta de lo débil que se siente mentalmente, pensando en que no vale para nada. Pero tal como le pasa a Arthmael, solo necesita a la persona indicada para saber que no todos los hombres son iguales.

Hazan es un inocente niño que busca ser reconocido, que no se le tache de inútil. Se puede ver el poder de superación, como va evolucionando en la magia, de no saber nada a defenderse bastante bien.

Gracias a su inocencia, la relación entre Lynne y Arthmael va formándose. Él no se deja llevar por pensamientos maduros y racionales, sino que se deja llevar por impulsos y romanticismo, haciendo que los dos se den cuenta de lo que sienten.

Por otra parte, como me pasó con Ladrones de libertad, las autoras ponen mucho énfasis en la importancia de los lazos entre las personas, sobre todo entre los amigos, pareja y familia. Personas que pueden ayudarte a salir de cualquier pozo en el que estés metido.

Por último, me gustaría enfatizar la relación entre Arthmael y Lynne, una relación basada en la confianza y no en la posesión. En dejar volar sin atrapar a nadie, dejando que cada cual cumpla su sueño por separado para luego volver a unirse. Se apoyan mutuamente, y se hacen sentir libres.

En definitiva, me encanta el libro por resaltar el papel de la mujer como algo esencial en la sociedad, me gusta que se vea que los hombres también pueden ayudar a que las mujeres tengan más reconocimiento. Y sobre todo, por hacer que nos demos cuenta que las personas indicadas pueden ayudarnos a querernos a nosotros mismos.

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Nada que perder: Capítulo 3

Tranquilidad antes de la tempestad

Salgo del edificio con unas ganas de llorar tremendas. Así soy yo, tanto te digo cuatro borderías que me pongo a llorar como una niña pequeña. Necesitaba tanto ese trabajo. ¿Por qué me dicen que sea natural? Si soy natural es normal que no me den el puesto. Respiro hondo y busco a Ian. Supuestamente está en algún bar de por aquí cerca y conociéndolo sé bien donde estará.

Quiero quitarme los tacones y lanzarlos muy lejos, me duelen los pies, y solo quiero irme a mi cama y enterrarme bajo las sábanas. Llego al bar donde creo que está mi mejor amigo y me lo encuentro ligando con el chico de la barra. Estaba claro que iba a estar aquí. Entro y me siento cabizbaja en la mesa. Primero no me presta atención, está demasiado distraído con el camarero, pero cuando se gira un momento ve que estoy sentada en una mesa y corre hacia mí.

— No hace falta que me digas nada. ¿Qué ha pasado?

— Pregunta mejor que no ha pasado.

— ¿Qué has hecho?

— Caerme y ser una maldita antipática.

— Profundiza más esas respuestas.

— Mi patosidad y yo nos hemos caído con un vaso de agua. Pum. Al suelo del despacho.

— Siempre tienes que liarla, no sé cómo te lo montas.

— Eso ha sido lo de menos, le he pegado dos contestaciones de las mías…

— Te hemos dicho que fueras natural, pero no tanto…

— He perdido el trabajo de mis sueños.

Me doy en la frente contra la mesa y hago pucheros. Debo aprender a controlar mi carácter, pero lo digo en serio, las palabras salen de mi boca antes de pensarlas. No tengo filtro, es un problema que he tenido desde siempre y por algo tengo tan pocos amigos.

— Cariño, ya encontraremos otra entrevista— me acaricia la mano para que me relaje.

— ¿Siempre vas a acosar al camarero?

— Tengo casi seguro que es gay.

— Solo es simpático contigo.

— Tú no has escuchado nuestras conversaciones.

— Menos mal.

Cojo mi móvil y veo dos llamadas perdidas de mi madre. Estaba claro que no se iba a aguantar. Miro la hora y veo que son las doce y media. Iré a mi casa a vestirme de persona normal y luego a comer en el bar con mi madre. Súper planazo. Hoy que iba a ser el mejor día de mi vida se ha convertido en una auténtica mierda.

— ¿Te vienes a comer conmigo?

— ¿En el bar?

— Por supuesto, comida gratis.

— Me parece bien.

— ¿No trabajas hoy?

— Cariño, los lunes no trabajo, te lo he dicho mil veces.

— Lo siento, no sé dónde tengo la cabeza.

— Te la has dejado en ese edificio de mierda. Voy a por el coche, espérame en la puerta, que está un poco lejos y con esos tacones no me aguantas de pie.

Sin poder decir ni mu, como siempre, se despide del camarero pasando de mi cara completamente. Porque le quiero con locura sino le hubiera mandado a freír espárragos hace tiempo.

— Perdona, tu amigo se ha ido sin pagar.

El camarero con el que estaba ligando Ian se me acerca. No sé dónde le ve que es gay pero bueno, si él lo dice por algo será. Tal como me dice que no ha pagado me entran ganas de matarlo. Tendrá cara el chaval.

— Oh, lo siento. ¿Cuánto es?

— Tres con cincuenta.

Abro mi maldito bolso enano que voy a tirar a la basura tal como llegue a mi casa. Menos mal que había cogido un billete de cinco, no tenía pensado tener que pagar nada, pero con Ian todo son imprevistos.

— ¿Me podrías dar un ticket? Se lo voy a colgar en la frente a mi amigo.

El camarero sonríe y se apresura a cobrarme y a darme el ticket. Es un chico muy simpático, parece un poco joven, seguro que tiene un par de años menos que nosotros. Aunque tengamos solo veintidós años, que parece aquí que somos dos momias.

— Aquí tienes el ticket.

Se lo cojo y observo que pone un nombre y un número de teléfono. Le miro y le sonrío, él se pone rojo automáticamente.

— Me daba vergüenza dárselo directamente a él. Si crees que tengo posibilidades dáselo, no tengo muy claro que sea gay.

— Tranquilo, yo sé lo doy.

— Muchas gracias.

En ese momento un claxon suena, miro hacia fuera y esta Ian saludándome desde dentro del coche. Me despido de Eric, que es como se llama el camarero y corro lo más deprisa que puedo con los malditos tacones.

— ¿Sabes que te voy a matar?

— ¿Por qué?

— No has pagado lo que te has tomado.

— ¡Ostras! Ni acordarme.

— Te pago el almuerzo, te invito a comer… ¡Qué bien te cuido!

— Así es normal que te quiera tanto— me da un beso en la mejilla, pero enseguida vuelve la mirada hacia la carretera.

— Pues me vas a amar mucho más de lo que ya lo haces.

— ¿Por qué?

— Toma, el número de teléfono de tu amor platónico.

— ¿Qué? ¿Se lo has pedido? Serás descarada…

— Yo no he hecho nada. Me lo ha dado él.

— Encima lo consigues tú…yo lo quería para mí.

— Eres bobo. Me ha dado el número para que te lo dé a ti, que le daba vergüenza.

— Ves como tengo un radar exquisito.

— Punto para ti.

Nos callamos y observamos el tráfico. Ya son la una del mediodía. Llegamos en poco rato a mi casa, aparcamos el coche justo enfrente de mi casa y subimos. Ian directamente va a cogerse una cerveza de la nevera, y yo lanzo los tacones sin ningún miramiento. Empiezo a desnudarme y a quitarme las trencitas. Mi mejor amigo se tumba en mi cama y observa como me paseo en ropa interior por la habitación en busca de ropa normal que ponerme.

— Vamos a ir igual de compras.

— Era si me daban el trabajo.

— Da igual, necesitas renovar ese armario. Es horroroso.

El móvil de Ian suena. Me pega un susto tremendo porque yo estaba muy concentrada en mi ropa. Aunque para él sea una mierda yo le tengo aprecio a mis prendas. Le observo por el rabillo del ojo y veo que está sonriendo ante el mensaje que le acaba de llegar. Ojalá encuentre un chico que le quiera, se lo merece tanto, y nunca ha tenido esa suerte. Bueno más bien nadie ha tenido la suerte de conseguirle. La palabra compromiso a él le da alergia.

— Esta noche he quedado con Eric.

— ¿Ya le has mandado un mensaje? Estás un poco desesperado, eh.

— Es que hace mucho que…

— No me interesa.

Me pongo unos vaqueros y una camiseta de tirantes. Me calzo unas deportivas y me peino un poco el pelo. Ya vuelvo a ser totalmente yo, la Arianna simple que todos conocen. Cojo todas mis cosas y las meto en mi mochila que va conmigo a todas partes. Ahí sí que caben cosas y no en ese bolso de mierda.

— ¿Vamos?

— Por supuesto, siempre es buena hora para comer.

— ¿Comida?

— Ahora sí, está noche ya veremos.

— Eres un cerdo.

—Tú has preguntado.

Nada que perder: Capítulo 2

¡Hola, bonitxxxxs! Antes que nada quiero deciros que muchas gracias por leer mi historia, espero que os esté encantando. En un principio dije que iba a subir un capítulo a la semana, pero me parece demasiado poco, así que directamente subiré dos capítulos todos los viernes. Así que aquí os dejo el capítulo segundo, y dentro de nada os subiré también el tercero ❤


Auténticamente yo

A las once en punto estoy entrando por la puerta de aquel imponente edificio. Estaba claro que iba a llegar a punto y hora si el que conducía era Ian. La recepción tiene el tamaño de mi casa entera, un montón de sillones blancos y mesas con revistas amueblan la zona. Dos enormes ascensores esperan al final de la sala, y las escaleras le hacen compañía a los lados. Una recepcionista está tecleando algo en su ordenador, me acerco a ella y cuando me ve muestra una sonrisa fingida.

— Buenos días, bienvenida a Grant. ¿En qué puedo ayudarla?

— Tengo una entrevista de trabajo y no sé a qué piso tengo que ir.

— Tercera planta a la derecha, verá un cartel que pone recursos humanos. Suerte en la entrevista— vuelve a sonreír, ahora parece más sincera que antes.

Me dirijo a los ascensores y aprieto el botón. Enseguida un inmenso ascensor abre sus puertas y entro. Toco el botón número tres y vuelo hacia las alturas. Cuando se para, respiro hondo un par de veces y me encamino hacia la derecha. Nada más girar me encuentro con el cartel que me había indicado la secretaria de la entrada. Me encuentro con una sala no muy grande, y con otra secretaria detrás de un mostrador. En los sillones hay dos chicas más, que tal y como están vestidas también vendrán a hacer la entrevista.

— Hola, soy Arianna Guillot. Vengo a hacer la entrevista.

— Sí, enseguida la señora Besson te atiende. Espera ahí junto las otras chicas.

— Muchas gracias.

Me siento en un sillón que está libre. Las dos chicas me miran de malas formas. Sí que empiezo con buen pie. Una es rubia teñida, unas cejas de dos palmos color negras. Va excesivamente maquillada, vestida un poco como yo pero con un corte de falda demasiado corto, y un escote que se deja entrever lo que no debería verse. Se habrá llevado un buen despago al ver que la que le va a entrevistar es una chica, y no un chico. La otra chica es más recatada, se le ve nerviosa, no para de mover el pie todo el rato y eso hace que me ponga nerviosa yo también.

Una señora sale y llama a la rubia de bote. Al parecer se llama María, muy bíblico para tratarse de alguien así. La rubia sonríe de manera exagerada y la señora pasa de ella. Se gira y se mete otra vez en el despacho. Enseguida siento afinidad con la señora Besson. Como intuyo que aún me queda un rato aquí sentada cojo el móvil. Abro el WhatsApp y me encuentro con cuatro mensajes.

Mamá: Lo vas a hacer genial, cariño. Lo siento por no haber podido estar ahí. Cuando vengas al restaurante te espera una gran comida para celebrarlo. Te quiero y confía en ti, vales oro.

Ian: No te deseo suerte porque no la necesitas, sé de lo que eres capaz y lo vas a conseguir. Llámame nada más salgas, estaré esperándote en algún bar de por aquí. Sé que te había dicho que me iba a casa pero no podía, ¡tengo que ser el primero en enterarme!

Nora: Mi hermano me ha pasado una foto tuya de extranjis. Estás fabulosa, ten por seguro que ese trabajo va a ser para ti. Y si no lo ves claro, insinúate un poco al que te haga la entrevista jajajaja. Es broma, no lo necesitas, te lo darán nada más verte.

Nathan: ¡Hermanita! Muchísima suerte en la entrevista. No sabes lo que me fastidia no estar contigo ahora mismo, pero estoy seguro de que lo vas a conseguir. Sé tú misma y tienes el trabajo asegurado. Llámame cuando puedas, tengo una buena noticia.

Respondo a todos dándoles las gracias y diciéndoles que nada más salga les cuento. Mientras contesto a los mensajes la rubia oxigenada ya ha salido, y ha entrado la que estaba nerviosa. Como estaba distraída no me he enterado ni de su nombre, pero tampoco es que me importe.

Guardo el móvil en el maldito bolso enano. Veo que en una esquina hay un dispensador de agua. Me vendrá bien un poco para aclararme la garganta. Me levanto, cojo un vaso y me sirvo. El agua fresca inunda mi boca y me reconforta.

Arianna Guillot, pase, por favor.

Me giro hacia la voz y veo a la señora en la puerta con cara de pocos amigos. Debe estar cansada de hacer tantas entrevistas. Y yo soy la última lo que significa que ya estará bastante harta de escuchar a pobres desempleados como nosotros suplicar el trabajo. Me dirijo hacia la puerta con el vaso de agua aun en la mano. No veo que hay un pequeño escalón a la entrada del despacho, y yo y mi estabilidad nula de normal, y aún más nula con tacones nos caemos al suelo. Esparzo toda el agua por el despacho y me quiero morir.

— Lo siento mucho, de verdad. No había visto el escalón.

No se preocupe, lo limpiarán luego.

Me levanto con toda la dignidad posible y roja como un tomate. Veo como la señora muestra una pequeña sonrisa, no es tan arpía como parecía. Me acerco a la mesa con todo el cuidado que puedo para no volverme a caer. Arrastro la silla y me siento. Un silencio incomodo invade el despacho mientras ella busca algún expediente mío.

Veo que ha terminado sus estudios hace poco.

Sí, en julio del año pasado.

Entonces no creo que tenga experiencia en este sector.

— No, la única experiencia que tengo son los tres meses de prácticas que estuve en otra empresa.

— ¿En qué empresa estuviste?

— En Maior.

— ¿Y fue una buena experiencia?

— Podría haber sido mejor.

— ¿Por qué?

Pienso detenidamente la pregunta. No sé porque estoy contestando con tanta sinceridad. Igual es una prueba para ver cómo hablo de la empresa donde trabajo, pero igual también le gusta que no hable bien de empresas ajenas a la suya.

— Pensaba que iba a estar más en mi oficio. Y lo único que hicieron fue hacerme clasificar papeles, llevar cafés y sonreírle a todo aquel que pasaba— la media arpía sonríe otra vez.

— Entonces aún tiene menos experiencia de lo que me pensaba.

— La experiencia no lo es todo.

Y en ese mismo momento supe que tendría que haberme puesto un puntito en la boca. Maldita sinceridad la tuya, Arianna. La arpía me mira tal y como me habían mirado las otras dos chicas fuera.

— ¿Y usted que piensa que lo es todo?

— Creo que hay mucha gente que tiene experiencia pero no buenas ideas. En este oficio más valen buenas ideas que experiencia.

— Si no has desarrollado ninguna idea en la realidad, difícil vas a saber si tienes buenas ideas.

— En la carrera me decían que tenía una mente ingeniosa.

— Muy bien. Me queda muy claro tu punto de vista.

Adiós al trabajo de mis sueños. En ese mismo momento sabía que no me lo iban a dar. ¿Por qué no te has callado? ¿Por qué? Me entran ganas de llorar.

— ¿Por qué debería contratarte a ti y no a las chicas que acaban de salir?

— ¿Y por qué deberías contratar a algunas de ellas y no a mí?

Madre mía, Arianna. Cállate la boca. Sé simpática por una vez en tu vida. La arpía me mira directamente a los ojos, yo no le aparto la mirada aunque ganas no me faltan.

— Ingeniosa no sé si serás, pero bocazas eres para rato.

— En realidad ha sido una respuesta ingeniosa. Seguro que no se la esperaba.

— La verdad es que no.

Puestos a haberla cagado ya, la cago bien. El trabajo ya no va a ser mío así que ya puedo ser totalmente yo sin ningún filtro. La arpía apunta algo en las hojas que tienen mi nombre pero no llego a leerlo. Cierra el expediente y me vuelve a mirar.

— Ya hemos acabado. Estudiaremos todos los expedientes y si usted es la correcta le llamaremos esta misma tarde.

— Muchas gracias.

— Tenga cuidado al salir, alguien ha tirado un vaso de agua al entrar.

En ese mismo momento me hubiera girado y le hubiera dicho cuatro frescas. Pero cuando quiero sé comportarme, le sonrío amablemente y salgo con la cabeza bien alta de aquel despacho, al que sé que nunca más volveré.

Sangre y oscuridad: Las cinco espadas

Sangre y oscuridad: Las cinco espadas

¡Hola, bonitxxxxxs! Un miércoles más os traigo una reseña de la mano de Javier Duce Ursa, al que le quiero dar las gracias por contar conmigo, mandarme el libro y confiar en que escriba una reseña de esta maravilla. La verdad es que esta semana he estado en un parón lector muy grande, cansada de leer mi género favorito (romance), decidí empezar el libro de Sangre y oscuridad: Las cinco espadas, ya que era todo lo contrario a lo que suelo leer normalmente al tratarse de una historia de fantasía épica. He de decir que gracias a este libro he salido del parón lector por la puerta grande.

Título: Sangre y oscuridad: Las cinco espadasbtr

Autor: Javier Duce Ursa

Editorial: Atlantis

ISBN: 9788494838859

Precio: 20 euros

Páginas: 474

Puntuación: ❤ ❤ ❤ ❤ ❤ / ❤ ❤ ❤ ❤ ❤

Sinopsis

Tras años de paz, nubes de tormenta se ciernen sobre Veranion. El viejo emperador de Sharpast ha muerto y su ambicioso hijo prepara sus huestes para la guerra. Sólo el último reino libre de Veranion, el pequeño estado de Sinarold, resiste al norte del Gran Muro las embestidas del poderoso ejército imperial, pero tras siglos de conflictos, Sinarold está exhausta, sola y sin recursos.

Al otro lado del mar, en el continente de Lindium, un concilio de magos determinará el futuro de las naciones de occidente, que debaten su posible intervención en la contienda que está a punto de iniciarte. Mientras tanto, un pequeño grupo de guerreros acude en auxilio del asediado Reino de Sinarold con la esperanza de evitar su anexión al todopoderoso imperio.

Al mismo tiempo que los estados se preparan para la guerra, Mulkrod inicia la búsqueda de cinco armas de gran poder, cinco espadas que pertenecieron a la dinastía imperial en sus inicios, pero que, tras la cruenta guerra civil que sufrió el Imperio en los inicios de su historia, fueron ocultadas de sus legítimos dueños para evitar una catástrofe de grandes proporciones.

Opinión

Sangre y oscuridad: Las cinco espadas es un libro que te mantendrá pegado a las páginas hasta el último momento. Los acontecimientos que van pasando cada vez son más interesantes, contando con mucha acción que te dejará con la boca abierta a medida que vas pasando los capítulos.

A pesar de que no es un libro que me llame la atención por su historia, ya que es bélica y no suelo leer este tipo de géneros, me ha enganchado completamente. La cosa está en que el autor tiene una pluma magnifica, la manera que tiene de ir narrándote lo que sucede te atrapa por completo, como si te transportara al lugar mismo donde acontece todo.

No soy muy partidaria de las descripciones, la mayoría me suelen parecer muy pesadas e innecesarias, pero con este libro me ha pasado justamente lo contrario. Están tan bien detalladas las partes que mientras vas leyendo, en tu cabeza empieza a formarse todo, pareciendo que estás allí mismo.

La trama es espectacular, muy bien ligada, no se hace para nada pesada, ni se queda estancada en ningún momento. La historia se va hilando a través de los capítulos, haciéndose cada vez más complicada a la par que más interesante.

La parte que más me ha gustado es cuando los capítulos se basaban en la búsqueda de las espadas, ya que me parecía la parte más dinámica y la que contaba con más fantasía del libro.

Por otra parte, cuenta con bastantes personajes que van apareciendo a cada capítulo. Mulkrod es el emperador de Sharpast y el que provoca toda la guerra, es un ambicioso de mucho cuidado cuando es coronado rey. Es un personaje odioso que me saca la mala leche cada vez que aparece.

Todo lo contrario me pasa con Arnust, el mago de la Orden de Oncrust, es mi personaje favorito sin dudarlo. Me parece que tiene mucha inteligencia y que gracias a él la guerra contra Sharpast puede llegar a estar más equilibrada.

También, uno de mis personajes favoritos es Malliourn, un buen capitán que consigue llevar a las tropas por el buen camino, no como todos los demás capitanes que me parecen bastante cobardes.

Como ya he dicho hay muchos personajes, cada cual más pintoresco, pero los que más resaltan bajo mi punto de vista son ellos tres.

Pasando a hablar a otro punto del libro, me ha encantado que al final cuente con unos apéndices en los que te pone todos los personajes y un pequeño resumen de cada uno de ellos, ya que hay muchos con nombres complicados y a veces era un poco lío.

En definitiva, me ha parecido un libro fascinante, el cual me ha sorprendido gratamente al no tratarse de una historia que me suela gustar de normal. Una trama excelente gracias a un autor que sabe cómo trasmitirnos lo que siente. Un final que te deja con ganas de la segunda parte nada más acabas la última hoja.

Fuimos canciones

Fuimos canciones

¡Hola, bonitxxxs! Un miércoles más os traigo el nuevo libro de mi autora favorita, Elisabet Benavent. No sé si por aquí lo he dicho, pero tengo mucho hype siempre con esta autora, y comprar sus libros es una apuesta segura, y con Fuimos canciones, vuelve a cumplir todas mis altísimas expectativas.

Título: Fuimos cancionesIMG_20180422_085143

Autora: Elisabet Benavent

Editorial: Suma de letras

ISBN: 9788491291596

Precio: 16, 90 euros

Páginas: 534

Puntuación: ❤ ❤ ❤ ❤ ❤ / ❤ ❤ ❤ ❤ ❤

Sinopsis

Macarena es asistente de una influencer de moda.

Macarena disfruta la vida a sorbos e intenta ser feliz.

Macarena tiene dos amigas: Adriana y Jimena.

Macarena guarda un secreto que deletrea a escondidas.

Ese secreto tiene tres letras: L-E-O.

Macarena no sabe que Leo está en Madrid. Macarena teme, Macarena sueña, Macarena ama, Macarena vuela…

Y en este juego del destino intenta aceptar que lo que fuimos no puede ser lo que seremos… ¿o quizás sí?

Opinión

Mi gran devoción por los libros de Elisabet Benavent es inmensa, y es que a cada cual que leo, me gusta más. Hasta ahora de todos los libros que he leído de esta autora, el que más me había gustado era el de Mi isla, pero después de haberme leído este, se pone en primer puesto de cabeza.

Me gustan sus historias ya que son como la vida misma, cosas que podrían pasarle a cualquiera en la vida real, y no nada tremendamente desmesurado, ni un amor de película que no se cree nadie.

Siempre me he sentido identificada con las protagonistas de sus libros, pero sin duda, con Macarena es con la que más afín me siento, puesto que básicamente toda su historia yo también la he vivido en la realidad.

Justo al contrario de lo que me pasa con Macarena, está Leo. Todos los protagonistas también me han gustado, ya sea de una manera o de otra, pero es que Leo…no me lo he tragado en ningún momento. Es demasiado chulito, demasiado orgulloso, demasiado todo…Al final del libro aun…podría darle un pase, pero muy justito.

Por otra parte están las dos amigas de Macarena, Adriana y Jimena. Son totales, me he reído muchísimo con ellas y es que están locas. Adriana se llevaba la palma siempre que hablaba del sexo con su marido como si fuera un acto de obligación para ella y no por propio placer. También debo decir que lo que pasa al final con ella, me lo esperaba bastante con todos los signos que dejaba la autora para que lo adivinaras. Y Jimena es una descarada con Samuel, aunque por el final del libro…me ha parecido un poco hipócrita y ha perdido muchos puntos conmigo.

Uno de los principales temas que trata el libro es que si se puede superar algo que no se ha cerrado en un pasado. Es decir, Leo dejó de malas maneras a Macarena, pero nunca con una explicación lógica, nada que tenga que ver con una despedida en condiciones. Entonces eso se ha enquistado en el corazón de Macarena, que reclama que Leo le pida perdón para poder pasar página.

El perdón es otro de los temas principales, ya que Macarena es lo único que necesita de Leo, que se disculpe por todo lo que ha hecho en el pasado, pero él, como es un cabezón no piensa disculparse. ¿No es mejor hablar, disculparse, y así poder cerrar la herida y poder seguir sus propios caminos?

Este último tema, se deja entrever cuando Macarena habla con Pipa, y es el de estar con alguien porque debes y no porque quieres. Ese es un tema a debatir, ya que mucha gente se dejar llevar por lo que piensan que es lo que se merecen sin dejar hablar a su corazón. ¿De verdad vale la pena estar con alguien que no quieres, pero que sepas que te va a dar una buena vida? O ¿estar con alguien que quieres por encima de todo, pero no saber qué os deparará el futuro?

En definitiva, es una historia fresca y alegre. Que te hará reír y llorar a partes iguales. El final te deja con ganas de más. ¡Y menos mal que en mayo saca la segunda parte! Porque os lo digo en serio, cuando lees la última página te deja un vacío que necesitas llenar con el final de Macarena y Leo.

Nada que perder: Capítulo 1

El comienzo 

Me miro al espejo y lo veo todo muy negro. No me gusta mi cara hoy, no me gusta mi pelo, no me gusta nada. ¿Por qué he tenido que levantarme así de horrorosa justo hoy? Me desespero y me lanzo a la cama. Hoy puede ser uno de los días más importantes de mi vida y a mi cara no se le ocurre otra cosa que hacer que salirle dos granos y unas ojeras de aquí a China.

Cojo mi móvil y miro el reloj. Las ocho y diecisiete de la mañana. Me entran ganas de llorar. Aún tengo dos horas y cuarenta y tres minutos para conseguir que mi cara y mi pelo no parezcan salidos del mismísimo infierno. ¡Ah! Y para saber qué ponerme. Demasiadas cosas para tan poco tiempo. Me estoy poniendo muy nerviosa y eso solo ayuda a bloquearme y quedarme quieta como una pánfila.

Me levanto de la cama a duras penas y me encierro en el baño. Lo primero es ducharse. Me quito el pijama, lo meto en la lavadora y compruebo que el agua no esté ni demasiado fría ni demasiado caliente. Mi cuerpo se relaja automáticamente cuando siento el agua caer por mi cabeza. Hoy va a salir bien, hoy va a ser tu día, y vas a conseguir por fin lo que tanto has estado buscando estos meses.

Salgo de la ducha y me resbalo, menos mal que consigo agarrarme al lavabo y me estabilizo. Muy común en mi eso de ser un pato. Nací con dos pies izquierdos, ya lo admito. La estabilidad nunca ha sido lo mío, y conociéndome nunca lo va a ser. Me enrollo el cuerpo con una toalla y vuelvo a mi habitación. Me vuelvo a mirar al espejo y me sigo viendo con la peor cara que podía tener para un día como hoy.

Vuelvo a coger el móvil, las ocho y cuarenta y cinco minutos de la mañana. Es muy pronto y lo más probable es que me mate cuando escuche mi llamada. Pero es urgente, seguro que me lo perdona. Cuando vea mi cara reconocerá que era un caso de extrema urgencia.

— ¿Quién es a estas horas, por dios?

— ¡Soy Arianna! Te necesito.

— Son menos de las nueve de la mañana, ¿no puedes esperar un poco? A que mis                   neuronas se conecten por lo menos.

— Es muy urgente, me he levantado con la peor de mis caras y del pelo ya ni te cuento.           Sabes lo importante que es este día para mí, tengo que estar espléndida.

— Vale, quedamos en treinta minutos.

— Paso por tu casa. ¡Eres el mejor!

Ian. Es el mejor amigo del mundo. Somos inseparables desde que teníamos doce años. El instituto nos juntó en nuestros peores momentos y desde entonces somos uno. Incluso estudiar carreras diferentes no ha sido un inconveniente para nuestra amistad. Nos hemos mantenido unidos siempre, y lo estaremos siempre. No sé qué haría sin alguien como él a mi lado. Y sé que me ayudará a verme estupenda hoy, a pesar de haberle despertado de su profundo sueño.

Me pongo unos vaqueros azul oscuro, y una camiseta de manga corta blanca. Estamos en mayo pero ya hace un calor digno de verano. Cojo una coleta y me apresuro a recogerme el pelo en una cola de caballo. Salgo de la habitación, no sin antes coger mis gafas de sol. Me las pongo y salgo de casa. Mi madre ya ha debido irse al bar. Luego la llamaré para contarle cómo ha ido, aunque conociéndola seguro que acaba llamándome ella antes.

Son las nueve, hasta y cuarto Ian no aparecerá por su portal. Como vivimos a escasos cinco minutos el uno del otro, decido ir a tomarme un desayuno rápido en la panadería que tengo enfrente de mi casa. Entro y no hay prácticamente nadie, es muy pronto todavía. Sonrío a la señora que me atiende, nos conocemos desde que yo tengo uso de razón y ya soy una clienta habitual de su panadería.

— Un vaso de leche y un croissant, por favor.

— Claro, cariño.

La señora se aparta de mi lado y empieza a prepararme lo que le he pedido. En menos de dos minutos ya lo tengo todo sobre la barra. Me siento en los taburetes que hay, y parto un trozo del croissant.

— ¿Cómo empieza el día, Arianna?

— Fatal, hoy tengo una entrevista muy importante y fíjate que cara llevo. Casi que de             los nervios que tengo no he pegado ojo en toda la noche, y normal que me hayan               salido estas ojeras.

— Estás preciosa, como siempre. Te ves mal porque estas así de nerviosa.

— Tú me lo dices porque me tienes cariño, estoy espantosa.

— No digas tonterías o te echo inmediatamente de aquí.

Sonrío. Esa mujer es como una segunda madre para mí. Cuando tenía cinco años y volvía del colegio siempre corría a su panadería a comprarme un bollo de crema y ella siempre me lo regalaba con una sonrisa. Creo que me tiene como una hija para ella, una hija que nunca ha tenido al estar rodeada de tanto hombre en casa.

— Me voy ya que llegaré tarde. ¿Cuánto es?

— Una sonrisa durante todo el día. Te va a salir bien, cariño. Confía en ti.

— Eres la mejor, Bella.

— Ya me contarás cómo te ha ido cuando vuelvas.

Le doy un beso en la mejilla y me voy de la panadería. Es justo la hora que había quedado con Ian. Lo veo aparecer en su portal a la hora acordada. Menudo es, siempre tan extremadamente puntilloso con su puntualidad. Ni un minuto más, ni un minuto menos.

— Tampoco estás tan mal.

— Eso es por qué no me he quitado las gafas. Voy a dejar que conserves tu retina.

— Eres tonta. Vamos a arreglar esa cara tan fea que tienes.

— Eso era lo que yo quería oír.

Es el mejor y lo repetiré las veces que haga falta. Siempre será mi amor platónico. Como el que le tienes a un famoso que ves en la televisión o en alguna película, pues igual. Lástima que sea homosexual. Nos hemos dicho miles de veces que si a él le gustarán las mujeres ya estaríamos juntos desde hace mucho. Pero como no es el caso, tengo que conformarme con que mi mejor amigo esté tremendamente bueno y sea tremendamente gay.

Si le ves y hablas con él no dirías nunca lo que esconde detrás de esos ojos azul oscuro que posee. No se le nota nada que le van los chicos. Es tan masculino que asusta. Está tan musculado que parece el típico matón que le dices hola y ya te está pegando dos guantazos. Pero no, Ian es un cielo. Es el mejor chico que he conocido nunca, aunque tampoco es decir que haya conocido nunca muchos.

— Ya estamos aquí. ¿Preparada para salir de aquí como una auténtica modelo?

Entramos en la peluquería de la hermana de Ian. Con ella también me llevo bien, tiene un carácter muy parecido al de su hermano y es encantadora. Siempre que necesito un cambio de imagen vengo aquí, es genial con las tijeras y con todo lo relacionado a lo que imagen personal se refiere.

— Nora, tenemos un caso extremo para ti.

— Arianna nunca será un caso extremo, hay de mucho peores.

Nora se viene con nosotros enseguida, hay cuatro señoras esperando a que le hagan la permanente, que es a lo que siempre van, pero yo nunca tengo que esperar. Soy clienta VIP siempre. La hermana de Ian manda a otra trabajadora a que atienda a las señoras y ella se centra solamente en mí.

— Dime, ¿Qué necesitas hoy?

— Tengo una entrevista, necesito que me dejes completamente formal.

— Eso está tirado. ¿Tengo total libertad?

— Desde luego.

Las dos sonreímos y me dejo en sus manos. Me quita la cola de caballo y empieza a peinarme el pelo. Algo que me gusta de mí es el color de mi pelo, ni castaño ni moreno, es algo entre medio. Cuando me da el sol directo suele ser más claro que de costumbre, tengo un pelo que cambia de color a su antojo. Luego cuando veo lo poco domable que es ya empiezo a odiarlo. Nora pasa la plancha por mi pelo rebelde, y en menos de cinco minutos ya tengo un pelo totalmente liso y ya parezco otra. Pero no se queda ahí, coge unas horquillas y empieza a trenzarme un poco de pelo. Agarro una revista que tengo delante y me dejo hacer. En veinte minutos, Nora me dice que me mire al espejo, y me encuentro cara a cara con una chica totalmente diferente a mí. Llevo el pelo recogido en dos trenzas de raíz que quedan espectaculares. Sonrío y le doy mil gracias a Nora por haber conseguido un pelo tan acorde con la situación.

—  ¿A qué hora tienes la entrevista?

— A las once.

— Aún tenemos tiempo entonces.

No sé qué más quiere hacerme. Nora se va y aparece con un kit completo de maquillaje. Como odio maquillarme, yo soy de anti ojeras, un poco de máscara de pestañas y adiós muy buenas. Pero Nora no se va a quedar simplemente con eso, me va a hacer un cambio completo.

— ¿De qué color vas a ir vestida?

— Ese es otro de los problemas, no sé qué ponerme.

— Tranquila, Ian seguro que te ayuda con eso.

— Esa era mi idea.

Los siguientes quince minutos permanecemos calladas mientras ella me pone mil capas de base, anti ojeras, polvos y todas las demás cosas que se utilizan para que parezcas totalmente otra persona. Cuando me deja mirarme en el espejo no puedo creer lo que veo. Parecía que iba a estar pintada cual señorita de compañía pero ni mucho menos. Los granos han desaparecido debajo de un maquillaje sutil pero elegante. Me encanta.

Nora se vuelve a ir, cuando vuelve trae con ella un pintauñas de un color claro pero muy bonito. Se ha tomado muy en serio lo de dejarme completamente formal.

— No hacía falta que te tomaras tantas molestias, con haberme adecentado un poco               hubiera valido.

— Por ti lo que sea, sabes que eres como una hermana.

Ian que había desaparecido misteriosamente hace media hora, aparece en la entrada con una revista de las suyas de moda. No cambiará nunca.

— Toma, cariño, he traído esto para ti.

Me tiende un vaso con granizado de limón. Como sabe que me gusta. Le doy un beso en la mejilla y se sienta en el sofá que hay en una esquina. Lo observo desde mi sillón mientras Nora me pinta las uñas.

— ¿No me dices nada?

— Estás gloriosamente atractiva. Si no fuera porque me van los tíos, no salías de casa             en toda la mañana.

— Mira que eres basto. Con un estás guapa me valía.

— Estás preciosa.

Nora y yo sonreímos. Termina de pintarme las uñas de las manos y de los pies. Me levanto del sillón y me miro otra vez en el espejo. Parezco una creída pero en serio, nunca me había visto tan guapa como ahora.

—  ¿Cuánto te debo?

— Una cena para los tres cuando tengas ese trabajo tan merecido.

— Gracias, Nora— le doy un abrazo y un beso en la mejilla. Ian y yo nos despedimos de         todos y nos vamos hacía mi casa para ver que consigo ponerme para que esté acorde         con lo bien peinada y maquillada que voy.

Son las diez y media, me he entretenido demasiado en la peluquería y solo tengo media hora para elegir que ponerme, vestirme e irme volando a la empresa. No sé yo si lo conseguiré. Llegamos a mi casa y corremos hacía el armario, es un caos. Soy una chica simple, con ropa simple, no ropa formal.

— Esto va a ser más complicado de lo que me esperaba

—  Ian, por favor, un diseñador de moda tiene que encontrar algo aquí.

— Tienes un armario espantoso, si te dan ese trabajo no puedes ir en vaqueros.

— Si me dan ese trabajo, te juro que nos vamos de compras y coges todo lo que quieras         para mí.

— Me encanta el plan.

Ian revuelve todo mi armario y da con la prenda que él cree apropiada. Una falda de tubo que precisamente me regalo él y una camisa blanca muy sencilla, pero elegante, que me regalo mi madre. Como no, nada de lo que ha elegido es de mi agrado. Yo hubiera ido tan a gusto con unos vaqueros y una blusa.

— Ponte esto, vas a estar espectacular.

Rebusca también en mi zapatero y da con unos tacones que me he puesto en contadas ocasiones. Por lo menos son cómodos  y con un tacón soportable y no de aguja. Busca también un collar y unos pendientes y los lanza a la cama. Por último coge un bolsito de fiesta donde aún gracias me cabe el móvil.

— Voy a por el coche mientras tú te vistes porque sino no llegas a tiempo.

Sin tiempo a responderle desaparece. Cojo todas las cosas que ha elegido y me las voy poniendo. Cuando termino de arreglarme, me vuelvo a mirar en el espejo de mi habitación. Parezco una chica madura, voy extremadamente elegante, y no sé por qué pero también me veo realmente sexi. La falda de tubo se pega a la perfección sobre mis curvas. Y la camisa tiene el escote perfecto para insinuar sin enseñar nada. Sonrío y me digo a mi misma que todo va a salir bien.

Cojo las llaves de casa, el móvil y la cartera e intento meterlo todo en el bolso sin mucho éxito. Opto por coger solo lo imprescindible de la cartera y lo otro dejarlo en casa. Lo meto todo en el bolsito y lo cierro. Cojo el ascensor y no tengo que esperar ni medio minuto para encontrarme a Ian en su coche. Voy hacia él y me siento en el lado del copiloto.

—  Impresionante. No puedo decir otra cosa.

— ¿A qué parezco otra?

— Creo que es la primera vez que me arrepiento de mi condición sexual, de verdad.

— Que halago— los dos sonreímos.

— Toma, le he cogido esto a Nora. Esta tarde vamos a ir de compras sí o sí, necesitas               una americana.

— Hace calor para llevar esto.

— Te hará parecer más elegante, y no se distraerán tanto con ese escote.

Mi pequeño tesoro: Nada que perder

¡Hola, bonitxxxxxs! Aparezco un viernes cualquiera por aquí para deciros que después de mucho pensarlo, me he decidido a ir subiendo capítulos de mi libro en este blog. No os voy a mentir, me da un poco de respeto, que no se entienda lo que quiero expresar, que no os guste…son tantas cosas que me hacían pensar que era mejor guardármelo para mi sola…pero, también dentro de mí, sé que estoy eufórica, con ganas de saber si lo que escribo le puede gustar a alguien más que a mi, además…que si lo guardaba solo en mi ordenador, sin que el resto del mundo pudiera tocarlo, esto nunca lo iba a saber.

Os voy a contar un poco cómo se fue gestando este libro poco a poco. A decir verdad, siempre he escrito, muchas ideas que plasmaba en papel o en Word, pero que al poco tiempo me cansaba de ellas. Decenas de miles de libros empezados que los dejé a las pocas páginas. Libros que no me motivaban a continuar escribiendo. Años que solo escribía por desconexión, hasta que llego a ser una forma de expresarme, y sobre todo dando lugar al que ahora es mi pasión, incluso por encima de la lectura.

El año pasado, por mayo, una chispa de imaginación broto en mi cabeza de la nada, un personaje femenino que poco a poco iba cogiendo forma, y que cada vez me pedía más a gritos que le dedicara un libro a ella. Así, empecé a escribir la historia de Arianna, de la nada, de un día que la musa de mi cabeza estaba amigable y quiso darme una historia que me dio la vida.

Pensaba que sería como todas las demás historias, que a las pocas páginas me cansaría de ella, pero no fue así. Cada vez más personajes iban llegando a mi mente, hilándose con la trama de una manera que parecía que ellos mismos me estaban susurrando al oído lo que tenía que ir escribiendo.

En unos dos meses cree una historia de la nada, con casi cuatrocientas páginas, más de ochenta capítulos que me sabían a poco. Necesitaba escribir más, y por ello, Nada que perder se convirtió en una bilogía que a día de hoy aun sigo escribiendo. Y hoy os quiero dar a conocer.

Si todo va bien, subiré un capítulo cada viernes. Espero no arrepentirme de la decisión de enseñaros una parte de mí que siento que es mi mayor tesoro. Ojalá os enamoréis de la personalidad de Arianna, que le deis una oportunidad a Aidan, que os riáis con Ian y que suspiréis con las frases de Nathan. Una historia de amor, de amistad, de dolor, pero sobre todo una historia que os dejara con ganas de más con la última hoja.

Aquí abajo os dejo la sinopsis, y en unos minutos os subiré el primer capítulo ❤

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Arianna, una chica simple, con una vida simple.

Aidan, un chico de éxito, con una vida de éxito.

Arianna, selectiva, descarada, ingeniosa y extremadamente borde.

Aidan, diplomático, engreído, narcisista y horrorosamente orgulloso.

¿Qué pasará cuando sus caminos se crucen?

Arianna no tenía ni idea de en qué mundo se iba a meter después de conocer a Aidan.

Aidan no tenía ni idea de que su mundo iba a cambiar después de conocer a Arianna.

Adéntrate en el mundo de Arianna y Aidan, total, no tienes nada que perder… ¿o sí?


Creo que no hace falta decirlo, pero cualquier intento de plagio será denunciado, ya que la obra esta registrada en el registro de propiedad intelectual. 

 

Todos tus nombres

Todos tus nombres

¡Hola, bonitxxxxxs! Por primera vez os traigo una colaboración con Edición Anticipada, los cuales me han dejado disfrutar de Todos tus nombres de Fernando García Pañeda. Es un libro que se vuelve a salir de mi zona de confort, al ser de acción y basada en la Segunda Guerra Mundial, pero últimamente leo muchas novelas que no son de mi género y la experiencia no está saliendo del todo mal.

Título: Todos tus nombrestodos tus nombres.png

Autor: Fernando García Pañeda

Editorial: Suma

ISBN: 9788491292234

Precio: 16, 90 euros

Páginas: 488

Puntuación: ❤ ❤ ❤ / ❤ ❤ ❤ ❤ ❤

Sinopsis

Verano de 1944. Monique de Bissy, una joven de la resistencia belga, ha logrado escapar de los alemanes y ha sido rescatada por la red de evasión Comète. Con un estado de salud precario, es acogida por Martín Inchauspe, un aristócrata sospechoso de traficar con obras de arte expoliado por los nazis.

Entre ellos pronto se forjará una conmovedora relación, fruto de una atracción irrefutable, que se verá azotada por la complejidad y la ambigüedad de las circunstancias, ya que nada ni nadie es lo que parece. Inmiscuidos en dos complejos entramados, el del contrabando de arte y el del armamento biológico promovido por los alemanes, deberán mostrar sus cartas y descubrir sus verdaderos propósitos.

Fernando García-Pañeda construye con pericia una novela que no es solo una gran historia de espías, sino que es reflejo de una época de penumbra, conspiraciones, expolios, contrabando… en la que lo más importante es mantenerse a salvo.

Opinión

Todos tus nombres es una obra que al principio te cuesta entender ya que hay muchos nombres, y encima raros al no ser españoles. Encima como la mayoría son espías tienen como tres o cuatro nombres cada uno, y te cuesta relacionar quién es quién.

La trama está bastante bien, debido a que está perfectamente hilada y se va tejiendo y entendiendo conforme va avanzando la historia. Aunque en algunas partes se haya hecho demasiado lenta, o con capítulos que no aportaban ninguna información.

Los principales protagonistas son Martín, Monique y Alphonse, que tienen diversos nombres a lo largo de la historia, pero a los que más se refieren es a estos tres. Aunque en este libro nada es lo que parece, nombres que no son los verdaderos, personas que tienen un doble papel…hay de todo. Tal y como vas adentrándote en la historia te vas dando cuenta de que nadie es quien dice ser.

Las mentiras, los engaños entre los personajes son evidentes, ya que no dejan de ser espías aunque mantengan una relación “amistosa”. Relación que hace tambalear la confianza porque nunca saben si les dicen la verdad, o le están mintiendo.

En este libro también hay un poco de amor, aunque muy muy por encima, entre Martín y Monique. Al ser una trama secundaria no se desarrolla mucho durante el libro y de una página a otra pasan de ser nada a ser todo sin saber cómo lo han hecho.

Por otra parte, el autor al centrarse tanto en la trama del espionaje y de los cuadros pasa por alto centrarse en la presentación de los protagonistas, cosa que me parece importante puesto que me gusta saber la personalidad de cada uno, pero después de casi quinientas páginas no tengo muy claro cómo es ninguno de los protagonistas.

Un punto reseñable para el autor, es el gran trabajo de investigación que ha hecho para crear toda la historia, ya que debía saber perfectamente historia, arte, todo el trascurso de la guerra…y lo ha plasmado envidiablemente en Todos tus nombres.

En resumen, es un libro que me ha gustado y aborrecido a partes iguales. Había algunos capítulos que me parecían interesantes, sobre todo cuando empezaban a crearse las conexiones entre personajes y descubriendo quién era cada uno.

En cambio, he notado que hay mucha paja, demasiada descripción de cosas que no eran necesarias y una manera de narrar lenta. Aun así, para las personas que les gusten las novelas de espionaje basadas en la guerra, además de historia y arte, este es su libro.

La chica invisible

La chica invisible

¡Hola, bonitxxxxxs! No sabéis las ganas que tenía de que este libro saliera a la venta desde que lo anunciaron. Blue Jeans para mí siempre ha sido un referente en la literatura, he ido creciendo y madurando con sus libros, y no sabéis con que ansias he esperado el día de su lanzamiento. La chica invisible rompe con todos los esquemas a los que nos tiene acostumbrados, pero sin dudarlo, se ha coronado con esta novela.

Título: La chica invisibleIMG_20180415_140557.jpg

Autor: Blue Jeans

Editorial: Planeta

ISBN: 9788408184782

Precio: 18,90 euros

Páginas: 535

Puntuación: ❤ ❤ ❤ ❤ ❤ / ❤ ❤ ❤ ❤ ❤

Sinopsis

Aurora Ríos es invisible para casi todos. Los acontecimientos del pasado han hecho que se aísle del mundo y que apenas se relacione. A sus diecisiete años, no tiene amigos y está harta de que los habitantes de aquel pueblo hablen a sus espaldas. Una noche de mayo, su madre no la encuentra en casa cuando regresa del trabajo. No es habitual. Aurora aparece muerta a la mañana siguiente en el vestuario de su instituto, el Rubén Darío. Tiene un golpe en la cabeza y han dejado una brújula junto a su cuerpo. ¿Quién es el responsable de aquel terrible suceso?

Julia Plaza, compañera de clase de la chica invisible, está obsesionada con encontrar la respuesta. Su gran inteligencia y su memoria prodigiosa le sirven para realizar el cubo de Rubik en cincuenta segundos o ser invencible jugando al ajedrez. Pero ¿podría ayudar a sus padres en la resolución de aquel enigma? Su madre, Aitana, es la forense del caso y su padre, Miguel Ángel, el sargento de la Policía Judicial de la Guardia Civil encargado de la investigación. Julia, junto a su inseparable amigo Emilio, un chico muy particular con una mirada inquietante, tratará de hacer todo lo que esté en su mano para que el asesinato de Aurora Ríos no quede impune.

¿Conseguirán averiguar quién es el asesino de la brújula y que hay detrás de aquella extraña muerte?

Opinión

He de decir que tenía tantas ganas como miedo de empezar a leer esta novela. Blue Jeans es mi autor favorito desde que era adolescente, empecé a leer sus libros con unos catorce años y he ido creciendo con ellos. He pasado amores adolescentes junto a sus primeras novelas, me he sentido una incomprendida como en su segunda trilogía, y he experimentado la etapa universitaria con su última trilogía. Acostumbrada a novelas de romance juvenil, me daba bastante miedo que ahora un libro suyo fuera de misterio. Me consolaba saber que aun siendo de este género, seguía siendo juvenil y que tampoco iba a salirse de su línea a la hora de escribir.

La chica invisible me atrapó por completo desde su primera página, y me sentí muy aliviada al saber que la prosa de Blue Jeans seguía siendo la misma, que a pesar de cambiar de género, su esencia seguía ahí.

La trama es brutal, muy bien ligada y que te deja con intriga hasta las últimas páginas. Te hace pensar todo el rato en quién puede ser el asesino, haciendo conjeturas e hipótesis. Pero conforme va avanzando el libro cada vez es más difícil cerrar el círculo de sospechosos, todos parecen que lo sean.

Lo que me ha gustado mucho es que el autor te involucra completamente en la historia, dejando que resuelvas tú también el enigma, al dejarte las pistas necesarias, las mismas que utiliza Julia para intentar resolver el caso.

Hablando de Julia, diré que me ha parecido una de las mejores protagonistas de todos sus libros. Su intelecto y memoria me ha dejado alucinada, su manera de ir atando cabos de donde nadie puede verlos es asombrosa.

Emilio, es el otro protagonista de la historia, y me pasa todo lo contrario que con Julia. No me lo he tragado desde la primera vez que aparece en la historia, lo he tenido todo el rato en el cerco de mis sospechosos.

Por otra parte, aparecen muchísimos personajes que no voy a enumerar uno por uno porque si no la reseña duraría cuatrocientas páginas, pero quiero destacar el personaje de Iván, ya que no sé lo que tengo con que me gusten los personajes que siempre acaban siendo los más imbéciles. Pero así soy yo, cayéndome siempre bien los que no se lo merecen.

No voy a desvelar mucho más de la trama. Cuando todo se descubre y aparece el nombre del asesino me he quedado helada. Como siempre suele ocurrir, es el que menos te esperas. El nombre que menos te ha venido a la cabeza conforme lees la novela.

Por último, quiero decir que el final que ha elegido el autor me ha enervado mucho. O sea…si ya no me esperaba que el/la asesino/a fuera esa persona…ya lo que pasa en la última página me deja totalmente fuera de juego. De hecho al cerrar el libro me he quedado con una sensación rara en el cuerpo, como si mi corazón se hubiese quedado con Julia, y pensando que la historia no podía acabar así de ninguna manera.

En definitiva, es un libro que a pesar de que es bastante gordo, tiene muchas páginas, se lee enseguida, en un día te lo puedes terminar perfectamente, y es que te mantiene enganchada en cada una de sus páginas. Sin duda, el mejor trabajo de Blue Jeans hasta el momento.

El bolígrafo de gel verde

El bolígrafo de gel verde

¡Hola, bonitxxxxs! Un domingo más os traigo una reseña de un autor que me fascina muy mucho, Eloy Moreno. Esta vez de la mano de El bolígrafo de gel verde. He de decir que he leído la mayoría de sus libros, y cada cual es mejor que el anterior. Tenía una espinita clavada por no haberme leído el primero que sacó, pero con esto ya he conseguido quitármela, y no he podido quedar más satisfecha con esta novela.

Título: El bolígrafo de gel verdeIMG_20180410_102647.jpg

Autor: Eloy Moreno

Editorial: Espasa

ISBN: 9788467035919

Precio: 8,95 euros (edición antigua)

               12 euros (edición nueva)

Páginas: 314

Puntuación: ❤ ❤ ❤ ❤ ❤ / ❤ ❤ ❤ ❤ ❤

Sinopsis

SUPERFICIES DE VIDA

Casa: 89m²

Ascensor: 3m²

Garaje: 8m²

Empresa: la sala, unos 80m²

Restaurante: 50m²

Cafetería: 30m²

Casa de los padres de Rebe: 90m²

Casa de mis padres: 95m²

Total: 445m²

¿Puede alguien vivir en 445m² durante el resto de su vida?

Seguramente sí, seguramente usted conoce a mucha gente así. Personas que se desplazan por una celda sin estar presas; que se levantan cada día sabiendo que todo va a ser igual que ayer, igual que mañana; personas que a pesar de estar vivas se sienten muertas.

Ésta es la historia de un hombre que fue capaz de hacer realidad lo que cada noche imaginaba bajo las sábanas: empezarlo todo de nuevo. Lo hizo, pero pagó un precio demasiado alto.

Pero si de verdad usted quiere saber cuál es el argumento de esta novela, mire su muñeca izquierda; ahí está todo.

Opinión

Eloy Moreno siempre tiene el arte de hacernos pensar con sus palabras. En absolutamente todos sus libros, si los lees, no te puedes quedar indiferente. No es un libro más que pones en una estantería y te olvidas de él, no, con sus libros consigue adentrarse en nuestra mente e intentar cambiarnos el chip, hacernos ver la realidad que nos envuelve.

Algo que también me gusta de él es que nunca sabes lo que te vas a encontrar, sus sinopsis dicen lo justo para que entre la curiosidad, pero no te destripan nada como algunas veces pasa con otros libros. Solo con leer la contraportada del libro, ya te tiene atrapado.

Cuando empecé a leer este libro lo primero que me llamó la atención fue que el protagonista en ningún momento dice su nombre. Estoy casi segura que esto lo hace por algún motivo, quizás para que pensemos que el protagonista puede ser cualquiera de nosotros.

Me pasa siempre con los libros de este autor que no sé cómo comentarlos sin destripar nada, es que son unas lecturas tan esenciales que no se puede decir nada que alcance la sensación de ir descubriendo la historia página por página.

Voy a resumir toda la historia en una palabra: tiempo. El tiempo que pierdes, el tiempo que ganas, el tiempo que desperdicias, el tiempo que podrías estar haciendo una cosa y no la haces, el tiempo que te ayuda a cerrar heridas…el tiempo, el tiempo, el tiempo. Vivimos una sociedad en que falta tiempo por todas partes para ser felices.

El protagonista anónimo, vive en 445m², un total de espacios en los que gasta su vida, sus 24 horas al día los 365 días al año. Unos metros cuadrados que no son suficientes para vivir, unos metros cuadrados que ahogan, que son una prisión, una prisión de la cual quiere escapar.

Con la premisa de romper con las ataduras que le mantienen ahí, comienza una historia de introspección, de dolor, de miedos, de incertidumbre, de abandonos…una historia que nos hace darnos cuenta de que la vida que tenemos no es vida si no nos hace feliz.

Que una vida, encerrados en cuatro paredes, no nos sirve de nada. Que la vida pasa muy rápido para conformarse con nada, que no tenemos que tener miedo por lo que puede pasar si abandonamos lo que nos ata. ¿Para qué estar en un sitio donde tenemos la sensación de estar aprisionados?

Básicamente, de esto nos habla este libro, de romper con el molde, de romper con las ataduras que no nos hacen felices. Con perder el miedo a ser felices en otro sitio, de abandonarlo todo, para encontrarnos.