Mi mundo en tus ojos

Mi mundo en tus ojos

¡Hola, bonitxxxxs! Las ganas que tenía de leerme este libro no eran normales debido a todo el bombo que se le estaba dando por las redes sociales. Tenía un poco de miedo empezar con él porque siempre que tengo las expectativas tan altas me ha defraudado, pero nada que ver. Este libro es…EL LIBRO. Mi mundo en tus ojos de Abril Camino es una obra maestra.

Título: Mi mundo en tus ojosIMG_20180530_151438.jpg

Autora: Abril Camino

Editorial: Titania

ISBN: 9788416327508

Precio: 15,20 euros

Páginas: 375

Puntuación: ❤ ❤ ❤ ❤ ❤ ❤ ❤ ❤ ❤ ❤ / ❤ ❤ ❤ ❤ ❤

Sinopsis

¿Qué ocurre cuando dos personas rotas se encuentran en el punto perfecto del camino?

La vida de Summer se hizo pedazos cuando solo tenía cinco años. Sobrevivió al infierno, pero nadie la enseñó a vivir. Hasta que llegó a la universidad, conoció a un chico con los ojos color turquesa y…vio su mundo en ellos.

Logan sabe, en cuanto conoce a Summer, que está tan destrozada como él. Y, entre música de los sesenta, charlas de madrugada, paseos en moto, nubes de golosina y tatuajes que cuentan la historia de una vida, se convierten en el pegamento de los añicos del otro.

Hasta que el pasado es más fuerte que ellos. Sus vidas saltan por los aires…y se rompen de nuevo.

Opinión

Nunca me hubiera imaginado que durante este libro iba a sentir tantas emociones que me hacían incluso parar de leer porque no podía seguir más. En mi vida me había pasado algo parecido. Que al acabar tuviera un vacío existencial difícil de llenar sí, pero no tener que parar a mitad de un capítulo porque no podía más.

La trama de este libro no la voy a desarrollar más de lo que pone en la sinopsis, no voy a desvelar los fantasmas ni de Summer ni de Logan, porque de verdad, es una historia que es muy dura, y que si la vais a leer tiene que ser sin esperarte absolutamente nada.

Lo que más me ha impactado de este libro es que puede ser perfectamente una historia real, que los fantasmas de los dos son reales, que hay miles de personas que lo sufren y gracias a este libro podemos ver cómo se pueden afrontar a ellos.

Summer es simplemente magnifica a pesar de todo lo que lleva colgando de la espalda, es decir, su pasado. Podría tener una actitud pésima ante la vida, pero todo lo contrario, es tan fuerte que te quedas de piedra con su poder de superación, con sus ganas de vivir, con sus ganas de todo.

Logan se ha convertido en uno de los protagonistas masculinos que más me han llegado al corazón. La comprensión que tiene todo el rato hacia Summer, entendiendo sus problemas, entendiéndola siempre en todo, sin presionarla…, es un chico que de verdad merece la pena aunque su pasado sea muy turbio.

La parte que narra Summer es la que más me ha hecho sentir, ya que son los capítulos donde salen a la luz los problemas de los dos. Además, empiezan a crear una historia de amor tan bonita y tan pura, basada en la confianza plena de pensar que el otro no le va a juzgar aunque tengan ese pasado.

Aunque cuando termina la parte de Summer y empieza la de Logan, os juro que es el momento donde más te rompen el corazón. Donde tuve que parar y darme unas horas para poder continuar con esta historia.

En la parte de Logan vemos como se intenta volver a superar todo, cosas que pensabas que estaban más o menos superadas se vuelven a convertir en tus miedos. Que el primer pensamiento es de huir de todo, y acabar dándote cuenta que lo único que necesitas para volver a recomponerte es el amor de los que te quieren, y paciencia, mucha paciencia.

Este libro tiene una gran enseñanza que deberíamos aprender todos: Si una persona está rota, no tenemos porqué intentar complementarla con nuestros trozos, ya que en algún momento eso se puede desmoronar. Una persona rota, tiene que sanarse a sí misma, aprender a buscarse, y cuando se haya encontrado, será el momento en el que pueda volver a rehacer una vida plena y feliz.

En definitiva, es un libro de superación extrema. En el que vemos un poco de positividad en que los problemas son temporales si pones esfuerzo en destruirlos. En que las personas adecuadas te pueden ayudar a sanar, pero nunca hacerlo por ti. Una historia que nos enseña que el pasado puede convivir perfectamente con el presente una vez superado.

 

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Seremos recuerdos

Seremos recuerdos

¡Hola, bonitxxxxxs! No sabéis las ganas que tenía de ponerle el broche final a la nueva bilogía de Elísabet Benavent. No se cómo lo hace esta autora, pero a pesar de contar con más de 16 libros, cada cual que hace es mejor que el anterior, y sin duda esto lo vemos reflejado en Seremos recuerdos.

Título: Seremos recuerdosIMG_20180527_105432.png

Autora: Elisabet Benavent

Editorial: Suma

ISBN: 9788491291602

Precio: 16,90 euros

Páginas: 531

Puntuación: ❤ ❤ ❤ ❤ ❤ / ❤ ❤ ❤ ❤ ❤

Sinopsis

Macarena ha conseguido poner su vida y su trabajo en orden.

Macarena cree que Candela es la ayudante que necesita.

Macarena empieza de nuevo.

Leo sigue presente…como amigo.

Y mientras Macarena vuela…

Jimena se obsesiona con el pasado de Samuel…

Adriana no puede seguir luchando contra ella misma…

Porque las cancines que fuimos se convierten en pasado.

Porque los recuerdos que seremos son el futuro.

Opinión

¿Conocéis esa sensación de terminar un libro y dejarte con un vacío que no sabes con qué otra historia vas a poder llenarlo? Siempre que leo los libros de Elísabet Benavent me pasa lo mismo, me quedo un par de días sin poder empezar ningún otro ya que siempre me toca digerirlos y dejarlos en un rinconcito de mi corazón.

También me cuesta mucho reseñarlos porque tengo tantas cosas que decir que al final no me salen las palabras y me quedo con lo más superficial de la historia, cuando los libros de esta autora te atrapan y te hacen replantearte la manera de ver la vida, a lo que la parte amorosa se refiere.

 

En la primera parte de esta bilogía, Fuimos canciones, dije que odié a Leo, que había sido el protagonista que menos me había gustado de todos los libros que había leído de esta autora, y que Macarena había sido la mejor protagonista, con la que más había conectado. Pues ahora, me pasa totalmente lo contrario, adoro a Leo y de vez en cuando Macarena me ha parecido exasperante.

Me gusta cuando los protagonistas no son lineales, que van cambiando y transformándose a través de la historia, existiendo puntos que te gustan y otros que te preguntes por qué hace algunas cosas sin sentido.

Pero vayamos por partes, Leo siempre ha sido un tío que no vale la pena, que intoxicaba cualquier relación, sobre todo si era con Macarena, pero en este libro da un giro total a su forma de ser, dejando paso a la madurez quitándose de encima el pavo que arrastraba desde la adolescencia. Lo único que me parece mal de su actitud es que está con Raquel para intentar hacer las cosas bien por una vez, cuando sabe en todo momento que no está enamorado de Raquel, sino de Macarena.

Macarena, por fin con el perdón que tanto necesitaba para volver a vivir su vida, ha pasado página y consigue tener a Leo a su lado solo como amigo. Convenciéndose de que no siente nada por él, y digo convenciéndose porque por mucho que diga que está superado, está claro que no lo está. Su manía de decirle a Raquel que siga con Leo…su manía de ir a por cualquier chico solo para tener una aventura sexual…me ha desesperado porque se sabía perfectamente que eso no lo era lo que sentía. Que se estaba poniendo excusas para no admitir que seguía queriendo a Leo.

Si pasamos a hablar de las demás protagonistas, tenemos a Jimena y Adriana. También dije que con Jimena tuve una gran decepción y con este libro bueno…no la soporto. Odio los prejuicios que tiene con Samuel, se vuelve loca por tonterías, y se come la cabeza por algo que no tiene por qué comérsela.

Con Adriana me pasa el contrario, me parece una chica súper bonita, que por fin se da cuenta de su sexualidad e intenta seguir su propio camino, aunque no sea nada fácil deshacerse de su vida antigua de casa, para adentrarse en un mundo que no sabía que le interesaba.

La trama al principio del libro me ha parecido lenta, pero a partir de la mitad avanza a pasos tan agigantados que te olvidas de que el principio era un poco flojo. Cada página que pasaba y veía que Leo y Macarena estaban en plan cabezones de ser solamente amigos me ponía de los nervios, pero menos mal que consiguen reaccionar.

En toda la historia vemos como la autora hace énfasis en la parte de que te puedes enamorar dos veces de la misma persona, superando la segunda vez la primera vez que te enamoras. Leo antes no valía la pena, y se convierte en un novio ejemplar en el segundo libro. Macarena se da cuenta y olvida al antiguo Leo para darse cuenta de que la gente cambia, y que la madurez deja paso a una persona que de verdad vale la pena.

El final del libro…no me lo esperaba, Elísabet Benavent me ha tenido con el corazón en un puño hasta el final. Me ha enfadado en las últimas páginas, pensando que no podía hacer lo que pensaba que estaba haciendo…las decisiones de Macarena me estaban volviendo loca, pero finalmente…cuánta magia tiene este libro.

En resumen, que Elisabet Benavent hace magia con sus manos al crear este tipo de libros lo sabemos todos, pero es que cada vez se supera más. No me quiero ni imaginar cómo será el próximo libro, ya que con este ha dejado el listón por las nubes.

Nada que perder: Capítulo 11

La calma poco duradera

El calor hace que me despierte. No puedo ni menearme, tengo a alguien pegado detrás de mi espalda que me tiene envuelta entre sus brazos. Por algo tenía yo tanto calor. Me remuevo un poco para que se aparte, pero no lo consigo. Estiro un poco la mano y consigo atrapar el mando del aire acondicionado, lo enciendo y el fresquito enseguida nos envuelve. Me permito volver a cerrar los ojos y quedarme dormida de nuevo.

Al poco rato noto como Aidan se agita a mi lado y me desenvuelve de sus brazos. Me giro y veo como se ha puesto boca abajo con la cara hacia a mí. Tiene unos labios tan bonitos que me entran ganas de besarlos. Solo yo puedo estar en una cama con este hombre y no hacer nada. Prefiero darme la vuelta y darle la espalda, es demasiada tentación para mí. Cojo mi móvil y veo que son ya las doce del mediodía. Me levanto sin despertar a mi acompañante y salgo al comedor.

— Hola, cariño— mi madre me da dos besos cuando me ve entrar.

— Qué tarde es.

— Necesitabas dormir, ha sido una semana dura.

— La verdad es que sí.

— Tu hermano y su novia han venido cuando yo me despertaba. No les veremos el pelo hasta las tantas de la tarde.

— Mejor, cuanto menos vea a esa, mejor.

Mi madre me mira pero no dice nada, sabe que tengo razón pero no se va a posicionar entre ningún hijo. Escuchamos como unos pasos se acercan a nosotras, y un Aidan despeinado y con cara de sueño nos muestra una sonrisa. Este chico es encantador, hasta que abra la boca y se le vaya todo el encanto.

— Buenos días, Aidan. ¿Has dormido bien?— se acerca a mí y se sienta en la silla que hay libre a mi lado. Mi madre se calla y solo hace que mirarlo.

— Sí, como un tronco— le sonrío. Me levanto y traigo algo para desayunar los dos.

— No sé qué te gusta.

— Con esto servirá—coge un vaso y lo llena de leche, luego alcanza una tostada y la empieza a untar de mantequilla— ¿Martín hizo bien su trabajo?

— Sí, es un encanto de chico.

— Está muy bien preparado. Ha trabajado en muchos restaurantes importantes como camarero, por eso sabía que no iba a fallar.

— Ojalá poder contratar a alguien como él.

Para mi gusto mi madre está hablando más de la cuenta, Aidan es un entrometido y nada le gusta más que saber más cosas de mi vida, y no me apetece que sepa por qué no contratamos a más gente.

— Puedo darle vuestro número si os interesa.

— No nos podemos permitir otro trabajador, desde que mi marido murió no nos va muy bien el negocio. Tenemos contratada a una chica que me ayuda por las mañanas y luego viene Arianna por las tardes. Intentamos llevarlo lo mejor que podemos hasta que vaya algo mejor.

— Mamá, eso a Aidan no le interesa…

— ¿Por qué no? Claro que me interesa.

— Pues a mí no me hace gracia que vayan sabiendo nuestras penas por ahí.

Los tres nos quedamos callados. Aidan y yo seguimos desayunando, mi madre se disculpa y se va a la cocina.

— ¿Por qué no me has contado nada de esto?

— Sigues siendo un entrometido. Es mi vida, no la tuya.

— Necesito saber la vida de cada una de mis trabajadores.

— Si ni sabías que era tú trabajadora, no me vengas con estas ahora.

— No te pongas tan a la defensiva que yo no he preguntado nada, ha sido tú madre la que lo ha soltado todo.

— Pues eso, ya sabes la parte más patética de mi vida.

— Será mejor que me vaya, se ha hecho tarde.

— Sí, mejor.

Aidan me mira sin la mínima sonrisa. Ya estamos otra vez con nuestra relación de tira y afloja. Los piques que nos hacemos cuando nos metemos con el otro me gustan, pero esto no me gusta nada. Se levanta y se va a mi habitación, sale con la americana en una mano y con el móvil en la otra y diciéndome un simple adiós sale por la puerta de la entrada. Ni si quiera le he respondido. Nuestra relación es como una montaña rusa.

Me levanto de la mesa, recojo todos los platos y vasos del desayuno y los friego. Cuando termino me voy a mi cuarto y me cambio de ropa. Me tumbo en la cama y me llega el olor de Aidan. Me aparto enseguida y decido que me voy a ir a dar un paseo. Cojo mi mochila, aviso a mi madre de que me voy y ya estoy en la calle.

El camino hasta aquí muy bien, pero ahora no tengo ni idea de a dónde ir. Miro la panadería que hay enfrente de mi casa y me encamino hacia ella, será una buena forma de desconectar un poco de todo hablar con Bella. Cuando entro, ella me sonríe. Me acerco a ella y le doy un abrazo.

— ¿Cómo te ha ido todo? ¿Te han dado el trabajo?

— Sí, perdón por no haber pasado antes por aquí, he estado muy ocupada.

— No pasa nada, cariño. Me alegro por ti— me sonríe de forma sincera y se lo agradezco.

— ¿Sabes de algún sitio donde me pueda comprar un coche de segunda mano?

— Ni idea, pero podemos buscarlo si quieres.

— Vale, es que el trabajo está lejos de casa e ir todos los días en taxi me va a salir muy caro.

— Pues sí, querida. Vamos a buscar concesionarios de esos.

Bella saca un libro de páginas amarillas y empezamos a buscar concesionarios de segunda mano. Por internet lo hubiera sacado muy fácilmente pero me encanta ver a Bella tan ajetreada y contenta por ayudarme con algo. Después de media hora de búsqueda, he apuntado en un papel todos los concesionarios que hay por la zona y que están abiertos un sábado. Le doy las gracias por la ayuda y me despido de ella.

Me encamino unos pisos más allá del mío y me paro en la puerta de Ian. No le he avisado ni nada, pero nuestra relación es así, nos presentamos en la casa del otro cuando nos apetece. Toco el timbre y espero a que me conteste. Sin preguntar quién es me abre el portal y subo a la segunda planta con el ascensor. Toco la puerta e Ian me recibe en calzoncillos. Me río ante tal estampa.

— ¿Interrumpo algo?

— No, tranquila, pasa.

Entro en su apartamento y me siento como en casa. La casa de Ian es como mi segunda casa, la decoramos entre los dos y es como medio mía. Dejo mi mochila en el recibidor y cuando entro en el comedor veo paseándose a Eric también en calzoncillos. Sonrío. Menos mal que no quería nada con él.

— Hola, Arianna.

— Hola, Eric. ¿Qué tal?

— Mejor que nunca.

Me sonríe y se pierde en el cuarto de baño. Miro a Ian y le interrogo con la mirada, él pone los ojos en blanco y nos sentamos en el sofá.

— ¿Qué se te ha perdido por aquí?

— No sabía que estabas acompañado si no hubiera avisado.

— Tranquila, hace como una hora que hemos conseguido desengancharnos.

— ¿Qué dices?— Ian se acerca a mi oído y me susurra algo.

— Folla como los dioses.

— Menos mal que no tenía experiencia— digo yo también en voz baja.

— Y no tiene, pero es una máquina. ¡Menos mal que no he desperdiciado algo así!

— Suerte la tuya de haber tenido sexo frenético durante toda la noche.

— ¿Tienes envidia?

— Pues sí, no sabes lo que necesito un polvo.

— Esta noche salimos, a ver si te encontramos algo.

— Perdón por no contestarte ayer.

— Me preocupaste mucho. ¿Pasó algo?

— ¿Te acuerdas de mi jefe?

— Sí, el gilipollas.

— Pues he dormido con él.

— ¿Qué? ¿Qué?

— Lo que has escuchado.

— ¿Y no habéis hecho nada? Será un gilipollas pero debe follar que da gusto.

— Es un imbécil, Ian. ¿Cómo voy a hacer nada con él?

— ¿Cómo llegaste a dormir con él?

— Me llamó por la tarde para decirme que tenía que acompañarle a no sé qué mierda de una gala. Y yo le dije que no podía y le colgué. No le conté nada del restaurante porque no le interesa a ese chico nada de mi vida. Entonces a la hora de empezar mi turno se presentó, lo descubrió todo y llamó a un amigo suyo para que cubriera mi puesto y yo me pudiera ir. Total que en el coche me dijo que era una amargada, que debía parecerme a mi padre. Toco un tema que ya sabes que para mí…es tabú…salí de su coche llorando como una loca y me dio un ataque de ansiedad que por poco me quedo ahí, pero él se quedó en mi casa hasta que me recuperé. Cenamos juntos, vimos películas y nos quedamos dormidos.

— ¿Cómo puedes dormir tan a gusto con alguien que no se merece ni que le dirijas la palabra?

— Se portó muy bien conmigo. Fue súper atento y estuvimos súper bien, pero hoy cuando nos hemos despertado hemos vuelto a lo de siempre y se ha ido de mi casa casi sin despedirse.

— Te lo podrías haber follado, por lo menos te hubieras llevado algo de él.

— Serás tonto— le doy un pequeño puñetazo en el hombro y nos reímos— No he venido aquí para contarte todo esto, solo quería decirte si me acompañabas a comprarme un coche de segunda mano.

— ¿Para qué? Sabes que te puedo llevar yo donde necesites.

— Ya…pero cuando salgo del trabajo tengo que coger el taxi y me sale muy caro. Quiero un coche para mí.

— Claro…me visto y vamos. ¿Sabes a dónde?

— Tengo unas cuantas direcciones.

— Genial, aviso a Eric y podemos irnos.

Ian se levanta y se va a su cuarto a cambiarse. En ese momento sale Eric del baño, todo vestido ya. Me dedica una sonrisa y se sienta a mi lado.

— ¿Dónde va Ian?

— Nos vamos a mirar un coche de segunda mano para mí, ¿Quieres venir?

— Oh, gracias por la invitación pero volveré a mi casa. Esta tarde tengo turno en la panadería.

— Qué pena. Esta noche vamos a salir, te puedes venir si no estás muy cansado.

— Me encantaría, hablaré con Ian para que me diga la hora.

— ¡Genial!

— ¿Crees que lo voy a agobiar si voy? Ian es muy independiente…

— No creo, le encantará que vengas, estoy segura.

Eric me muestra una sonrisa enorme y me da un abrazo. Es un chico encantador. Espero que Ian se dé cuenta de que es un chico de provecho y no lo mande a paseo como a todos. Sale arreglado ya de su habitación y se acerca a nosotros.

— Podemos irnos— los tres nos levantamos del sofá y salimos por la puerta. Eric dice que se va a su casa y se despide de Ian con un beso en la boca tan bonito que me da envidia. Y tal como los veo tan monos espero que Ian decida sentar la cabeza.

Nada que perder: Capítulo 10

Los malos no son tan malos

Subo las escaleras precipitadamente, no quiero ni esperar el ascensor. Hurgo en mi mochila para encontrar las llaves, en ese momento Aidan me alcanza, pero yo soy más rápida y abro la puerta cerrándola en su cara. Aunque él es más listo y mete un pie antes de que yo pueda cerrarla del todo. No me apetece hacer fuerza y me meto corriendo en mi habitación, llorando como hacía meses que no lo hacía. Escucho unos pasos llegar hasta mi cama pero no me dice nada. Sabe que la ha cagado o eso supongo, no lo conozco tanto para saber cómo piensa.

Presa de un ataque de ansiedad empiezo a notar que me falta el aire. No es la primera vez que me pasa pero hoy me cuesta mucho calmarme. Empiezo a hiperventilar para intentar recuperar el aire que creo que me falta, me estoy mareando y Aidan nota algo porque se acerca enseguida a mí y se agacha.

— Arianna, tranquilízate.

Me ha llamado por mi nombre, sí que sabe pronunciarlo, solo lo hace mal para joderme. Menuda pieza. Pero por lo menos sabe que ahora mismo no estoy para sus bromas.

No puedo respirar, estoy muy mareada y me duele muchísimo el pecho. Noto que mis pulmones se están quedando sin aire.

— Arianna, me estás preocupando…

No puedo ni responderle, empiezo a hiperventilar muchísimo y noto como el calor abrasa mi cuerpo. Me da vueltas todo y me cuesta enfocar las cosas. No sé por qué Aidan se sienta a mi lado, me coge las manos y las coloca en su estómago.

— Sigue el ritmo de mi respiración.

Noto en mis manos como su respiración va tranquila, expira e inspira sin prisa. Enseguida cojo el ritmo que marca y me voy calmando. El aire parece que me llega más a los pulmones y ya no hiperventilo.

— Muy bien, lo estás haciendo genial.

Cuando mi respiración vuelve a la normalidad, Aidan se levanta y desaparece. No tengo ni idea de dónde va, pero quiero que vuelva. Al minuto vuelve a aparecer con una Coca Cola, antes de volverse a sentar junto a mí, coge el mando y enchufa el aire acondicionado. El fresquito me calma aún más y siento como me voy recuperando.

— Toma, bébetelo, necesitas azúcar.

Me incorporo en la cama y me da un poco de vueltas todo. Me apoyo de un brazo y me bebo el refresco. Aidan no para de mirarme, no tiene su sonrisa socarrona con la que me mira siempre. Está realmente preocupado.

— Dime algo, no estoy acostumbrado a que estés callada.

— Gracias, estoy mejor.

— Me alegro.

No tengo ganas de hablar, solo quiero acostarme y dormir. Y como si no existiera nadie más ahora mismo me tumbo otra vez en mi cama y cierro los ojos.

Cuando abro los ojos, la oscuridad reina en mi habitación. El aire acondicionado sigue enchufado, pero a una temperatura más alta. Ya estoy totalmente recuperada, me incorporo en la cama y miro la hora en el móvil. Las ocho y media. ¡MIERDA! La gala, Aidan me va a matar. Me levanto de la cama y salgo corriendo al comedor, me encuentro a Aidan dormido en mi sofá. Me acerco a él, se ha quedado aposta en mi casa, no ha ido a la gala por mí. Igual no es tan mal chico como parece.

— Aidan…— le llamo despacito pero está demasiado dormido. Su boca entre abierta deja ver sus dientes perfectos— Aidan…— le toco el hombro y responde a mi tacto. Abre un poco los ojos y me sonríe.

— Me alegra verte mejor.

— No hacía falta que te quedaras…pero, gracias.

— No te podía dejar sola, si has estado así has ido por mi culpa.

Miro al suelo, me arrepiento de haber pensado tan mal sobre ese chico. Me acaba de demostrar que tiene sentimientos debajo de esa coraza de narcisista.

— No hemos ido a la gala.

— No importa, habrán mil más.

— ¿Seguro que no era importante?

— Lo importante es que tú te encuentres bien.

— Lo estoy.

Sonrisa inmediata en los dos. Se incorpora en el sofá y se queda sentado, yo me siento a su lado.

— Siento mucho haberte sacado ese tema, no tenía ni idea.

— Ya, no podías saberlo.

— Aun así, lo siento. A veces me pierden las formas.

— No eres al único, tranquilo.

— ¿Quieres algo de cenar?

— ¿Sabes cocinar?

— La verdad es que no, tenía pensado pedir algo.

— Me parece bien.

Me levanto y voy a por mi ordenador portátil. Cuando lo cojo me vuelvo a sentar al lado de Aidan y él se acerca a mí para poder ver la pantalla del ordenador. El mínimo roce de su brazo con el mío me hace vibrar.

— ¿Qué te apetece?

— ¿Te gusta el chino?

— Sí.

— Genial.

Aidan me arrebata el ordenador de las manos y empieza a teclear. ¡Qué controlador es! Lo tiene que hacer todo él para que se quede a gusto. Observo su cara de concentración mientras va pidiendo la comida, se muerde el labio cada vez que el ordenador se pone a pensar, se desespera él solo. Y a mí ese gesto me vuelve loca. Sus ojos verdes encuentran los míos y yo aparto enseguida la mirada.

— Ya está.

— A saber qué has pedido.

— Un poco de todo.

Cierra la tapa del portátil y lo deja sobre la mesa de centro. Coge el mando de la televisión y busca alguna película que podamos ver. Encuentra una comedia. Debe pensar que me hace falta reírme y la verdad es que sí. Se acomoda en el sofá manteniendo las distancias conmigo, pero yo siento la necesidad de acercarme a él. Me acerco hasta que nuestros brazos se rozan y ya me siento mejor. Aidan me mira y nos sonreímos.

— Sabes llamarme por mi nombre.

— ¿Qué te crees que no sé hablar?

— A veces lo parece— y ahí estamos en nuestra relación de siempre, pero me empieza a gustar como nos picamos.

— Me hace gracia picarte.

— Por lo menos sabes en que momentos no es hora de bromas.

— Claro— me guiña un ojo y centra su atención en la televisión.

Yo también me centro e intento olvidarme de que no estoy sola en mi casa con Aidan. Lo conozco de una semana y ahí estamos como si fuéramos amigos de toda la vida, contando que hasta hace escasas horas lo tenía como un cabrón. Llaman al timbre, y Aidan le levanta para abrir la puerta al repartidor. Cuando cierra me llama y empieza a poner las cosas en la mesa. Todo tiene una pinta riquísima.

— ¡Qué buena pinta!

— Tengo buen gusto para todo, incluso para la comida.

Esta vez no le rechisto y empiezo a comer. Tengo bastante hambre y cenamos casi sin hablarnos. Los dos estamos entretenidos con la comida y con la película, que de vez en cuando comentamos o nos reímos de lo que pasa. En quince minutos terminamos y recogemos todo. Cogemos un helado de la nevera y nos volvemos a poner en el sofá, esta vez nos acomodamos más y ponemos los pies encima de la mesita.

— Después de que me llevarás a casa el martes no nos hemos vuelto a hablar hasta ahora.

— Ya me echabas de menos.

— No.

— No era una pregunta, era una afirmación.

— Pues tu afirmación no es correcta.

— Si fuera incorrecta, no te hubieras dado cuenta de que no hemos hablado estos días.

— Solo quería saber si había alguna razón.

— No, no hemos coincidido y ya está.

— Vale.

— Pero si te importa mucho hablar conmigo, ya sabes dónde está mi despacho.

— No tranquilo, que para discutir no voy.

Me separo un poco de Aidan y busco mi espacio. Él nota que me he puesto a la defensiva y se vuelve a acercar. Yo me mantengo reacia a ese acercamiento, pero no digo nada. Seguimos mirando la televisión en silencio. A las once se acaba la película de comedia y empieza una romántica. Decidimos verla también. Hablamos de cosas sin importancia, conociéndonos un poco mejor, hasta que Aidan deja de hablar y cuando le miro veo que se ha quedado dormido. Es una monada así. Me permito acercarme un poco más a él y apoyar mi cabeza en su pecho y así en poco más de un minuto, me quedo yo también dormida.

El sonido de las llaves abriendo la puerta me despierta, Aidan sigue durmiendo profundamente en el sofá. Me levanto cuidadosamente y me acerco a la puerta, veo a mi madre entrar y le doy un beso.

— ¿Qué haces despierta?

— En realidad me acabo de despertar.

— ¿Por qué hablas tan bajito?

Sin decir nada señalo el sofá y mi madre se fija en que hay un chico que reconoce enseguida dormido en el sofá.

— No pienses nada raro, estábamos viendo una película y nos quedamos dormidos.

— No tienes que darme explicaciones, querida, me voy a dormir que estoy muy cansada, nos vemos mañana.

— Vale, mamá— nos damos dos besos, las buenas noches y desaparece.

Me acerco al sofá y cojo el móvil que está en la mesa, tengo tres llamadas de Ian y otra de Nathan. No me he enterado de nada de lo dormida que estaba. También tengo mensajes suyos de WhatsApp, mi hermano me dice que llegará tarde esta noche, le contesto con un simple vale. Ian a las diez y media me había mandado un mensaje diciéndome que si salíamos, miro la hora, son las doce, se debe haber preocupado y por eso me ha llamado. Le contesto enseguida diciendo que estaba durmiendo, que estoy muy cansada y lo dejamos para mañana. Al segundo me contesta que vale, que esta con Eric. Sonrío y le mando una carita guiñando un ojo. Dejo el móvil en la mesa, e intento despertar a Aidan, se agita y me aparta, pero insisto un poco y consigo despertarlo.

— ¿Qué hora es?

— La doce y poco.

— Puf…tengo que volver a mi casa.

— Estás muy dormido, vamos a mi cama y dormimos.

Títeres de la magia

Títeres de la magia

¡Hola, bonitxxxxs! Mi amor por Iria y Selene se agranda por cada libro suyo que leo. Si ya me gustó Ladrones de libertad y Sueños de piedra….Títeres de la magia no se queda atrás, sino que por mi parte, los supera a los dos con creces.

Título: Títeres de la magia

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Autoras: Iria G. Parente y Selene M. Pascual

Editorial: Nocturna

ISBN: 9788494527739

Precio: 15,20 euros

Páginas: 520

Puntuación: ❤ ❤ ❤ ❤ ❤ / ❤ ❤ ❤ ❤ ❤

Sinopsis

Los nigromantes de la torre de Idyll no son como dicen los cuentos. Allí nadie sacrifica doncellas ni juega con la muerte, solo se estudia entre libros y hechizos.

Clarence, que siempre ha vivido ahí, adora la calma. Hazan, que conoce el mundo exterior, comienza a cansarse de ella.

Sin embargo, cuando los venenos letales empiezan comercializarse por toda Marabilia, ambos deben abandonar ese paz. Alguien tiene que encontrar un antídoto con urgencia…aun si el precio a cambio es uno mismo.

Opinión

Hace un par de semanas subí la reseña de Sueños de piedra y dije que todos los libros de la serie Marabilia se podían leer de forma independiente, y sigo diciendo lo mismo, pero en el caso de que alguien quiera leer los tres libros, recomiendo que empiece por Sueños de piedra y luego Títeres de la magia, puesto que en este último aparecen personajes del primer libro y la verdad es que te revela casi todo lo que pasa en Sueños de piedra. Si queréis leeros el tercero, Ladrones de libertad, sí que es una historia completamente diferente, aunque no me acuerdo muy bien si en algún momento sale algún personaje de los otros dos libros, ya que me lo leí hace meses.

Dicho esto, ahora paso a comentar lo que me ha parecido esta maravilla de libro, que de los tres, es el que más me ha gustado con diferencia ya que los valores que quiere transmitir con sus palabras me parecen esenciales en esta sociedad.

La historia cuenta con dos protagonistas, Hazan y Clarence, son nigromantes y se pasan la vida encerrados en la torre aprendiendo y haciendo hechizos, hasta que aparecen unos venenos letales a los que no encuentran antídoto, entonces los directores de la torre mandan a Clarence a investigar acompañado de Hazan.

Clarence es el mayor y el tutor de Hazan, va a ser el próximo director de la torre y vive a base de tener que ser el mejor en todo. Esto hace que tenga muy poca tolerancia a la frustración y a que se le escapen las situaciones de las manos. También, ha vivido siempre en la torre y no sabe absolutamente nada de la situación que hay fuera de esos cimientos.

Hazan es su alumno, y lo podemos ver también como protagonista de Sueños de piedra, aunque en este libro aparecía más para acompañar a Lynne y Arthmael ya que no contaba con capítulos narrados por él, pero en este caso, sí que la mitad de los capítulos son contados por Hazan.

No se rinde ante nada, aunque se nota que no tiene muchas dotes para ser nigromante porque le cuesta muchísimo que los hechizos le salgan bien. Parece que la magia huye de él en vez de que la atraiga.

En la aventura que viven para encontrar el antídoto están acompañados de Lynne y Arthmael, y me ha gustado muchísimo que aparecieran en este libro ya que me enamoraron en el primero, aunque en este segundo apenas tengan protagonismo.

Una vez comentada la trama y los protagonistas, me gustaría hacer énfasis en los valores que se pueden entrever en todo el libro, y lo que ha hecho que este libro sea una de las mejores lecturas del año.

En primer lugar, Clarence es gay, nunca había leído nada donde uno de los protagonistas es homosexual, y me encanta que las autoras lo traten como algo normal, que es como debe ser, ya que nadie nos debe imponer a quien queremos, sea chico o chica. O directamente que no te atraiga nada, como es el caso de Ariadne, la mejor amiga de Clarence.

En segundo lugar, con Hazan vemos que aunque no seas bueno en todas las materias siempre hay alguna en la que sobresales, pero eso no es suficiente. Vivimos en una sociedad en la que todo el mundo tiene que tener un mismo nivel en todo, sin potenciar lo que se nos da mejor.

El valor que más he admirado ha sido las ganas de crear un mundo más justo para todos. Los nigromantes están acostumbrados a no ver más allá de sus ojos, creen que tienen todo el poder del mundo y que la gente tiene que recurrir a ellos si tienen algún problema.

La superioridad de clases se ve en el libro, pero mientras se desarrolla la historia podemos ver como eso se quiere cambiar, como quieren conseguir que no solo los nigromantes puedan acudir a la magia, sino que todo el mundo pueda ser enseñado a utilizarla. Tratando a todos como iguales, ni superiores ni inferiores.

En definitiva, admiro el poder que tienen las autoras de crear tanta magia, remover tantos sentimientos y decir verdades como puños camufladas dentro de la historia pero que en verdad es una crítica a la sociedad que tenemos hoy en día.

Amar Forever

Amar Forever

¡Hola, bonitxxxxs! Un domingo más os traigo la última reseña de la semana de colaboraciones. He tenido que ir a tope leyendo y escribiendo las reseñas, pero la verdad es que estoy muy orgullosa de haberlo conseguido. Por último, como ya os dije, tenéis el desenlace de Forever: Amar Forever.

Título: Amar Foreverbtr

Autora: Nuria Pariente Nogueras

Editorial: Auto publicado

ISBN: 9781539384533

Precio: 7, 90 euros

Páginas: 259

Puntuación: ❤ ❤ ❤ ❤ / ❤ ❤ ❤ ❤ ❤

Sinopsis

Amor, ruptura, inseguridades, reconciliación, angustia y superación personal…todo ello y más poblaron Recordar Forever y Olvidar Forever.

En esta tercera entrega de la saga, aunque solo sea por su nombre: Amar Forever, es casi obligatorio dar lugar a la poesía para los oídos: el final de la novela romántica que todos quieren oír.

Pero nada más lejos de la realidad, puesto que no existe un amor para siempre, sin complicaciones, donde no sea necesario luchar, llorar, reír o perdonar cada día. Lo peor le está por llegar a nuestra protagonista…

<<Hecha un ovillo, temblando de frío y miedo, me abrazo a mí misma, froto inútilmente mis brazos, me balanceo adelante y atrás encajando la cabeza entre las rodillas, pero nada funciona.

La cruda realidad me cala hasta los huesos. La cruda realidad ya se manifiesta en mi estómago vacío, seca mis labios. La cruda realidad es la imagen y el sonido del gran cuerpo de Bryan cayendo desplomado contra el pulido mármol, antes de que la oscuridad se cerniera sobre mí…>>

Opinión

Como habéis podido leer en la sinopsis, el final del segundo libro narraba el secuestro de Cintia, y cómo parece que acaban con Bryan. Un giro inesperado de la historia que no se esperaba para nada ya que parecía que todo iba a apaciguarse de una vez por todas, pero nada más lejos de la realidad.

Al empezar el tercer, y último libro. Viajamos hasta seis días antes del secuestro, donde nos encontramos a Bryan y a Cintia viviendo su amor de una vez por todas. He de decir que la actitud de Cintia en algún momento me ha indignado, como cuando dice que solo quiere a Bryan para ella y no quiere compartirlo con nadie más. Es entendible que tenga estos pensamientos porque ella ha tenido una familia desestructurada, pero no por ello tiene que hacérselo pagar a él.

Siguiendo con la trama de la historia, una llamada recibida del móvil de Bryan hará saltar toda la relación por los aires, y hará que Bryan y Cintia vuelvan a separarse. Aquí Cintia tiene toda la razón, acusando a Bryan de ser tan bondadoso que así solo consiguen tomarle el pelo y hacer con él lo que quieren.

A partir de esa llamada, todo su mundo se desmorona y no paran de pasar hechos que te dejan con la boca abierta. Pensando en cómo la gente puede querer entrometerse de tal manera en una relación…hasta dónde puede llegar el cerebro humano con tal de salirse con la suya…

Este último libro ha sido el mejor sin dudarlo. No te deja ni un respiro para recomponerte de un hecho fatídico que le sigue el siguiente y aún peor que el de antes. Aunque todos estos problemas harán que Cintia y Bryan se den cuenta de que deben afrontarlos juntos, y que por mucho que haya gente de por medio, su amor está más allá de los demás.

En conclusión, ha sido una saga que recomiendo muchísimo. Es fresca, alegre, te remueve los sentimientos, lloras con los protagonistas, sientes el sufrimiento de todos…una bomba de emociones que estalla con un final digno de estos dos perfectos personajes como son Cintia y Bryan.

Olvidar Forever

Olvidar Forever

¡Hola, bonitxxxxxxs! Hoy os traigo la segunda parte del libro que reseñé el jueves pasado: Olvidar Forever. Si os queréis leer esta saga, no os recomiendo que sigáis leyendo, no contiene muchos spoilers del primer libro, pero sí que os podríais hacer una idea de lo que ha pasado y fastidiaros un poco la trama. De nuevo, quiero dar las gracias a Nuria por hacerme llegar los ejemplares.

Título: Olvidar Foreverbtr

Autora: Nuria Pariente Nogueras

Editorial: Auto publicada

ISBN: 9781539384465

Precio: 7,90 euros

Páginas: 197

Puntuación: ❤ ❤ ❤ ❤ / ❤ ❤ ❤ ❤ ❤

Sinopsis

Bryan.

Perdidamente enamorado de esa frustrante mujer llamada Cintia Alonso, no hallo consuelo en mi rutina habitual. Aquellos días que tanto llenaban mi soledad ahora se postran vacíos y desolados. Nada ni nadie consolará jamás a mi desdichado corazón.

Empecinada en alejarse de mí, no es capaz de ver que lucha contra la propia naturaleza que nos ha unido. El destino ha dictado que debemos estar juntos, aunque a ella eso no parece importarle lo más mínimo…Solo desea olvidarme para siempre y a mí no me queda otra que respetar su petición, manteniéndome alejado, por descabellada y absurda que me parezca la idea.

Cintia.

Ironías de la vida… ¿Cómo olvidar para siempre a quien se recordará para siempre?

Viviré el resto de mis días perdidamente enamorada de un hombre que jamás volverá a estar a mi lado, porque un mal día para el corazón (pero bueno para la cordura) decidí que fuera así.

Opinión

El primer libro fue una maravilla de lectura que me dejó con ganas de más, y solo terminarlo, me puse a tope con el segundo que devoré en cuestión de horas. Solo con eso ya os digo qué nivel tienen estos libros…son brutales.

En el anterior libro nos quedamos con que Bryan y Cintia no están juntos, ya que la ex embarazada de Bryan amenaza a Cintia. Y ella al no tener autoestima ni personalidad por culpa de sus familiares, acepta lo que le dice la ex novia, y aleja a Bryan de su vida.

El segundo libro gira con la trama de la paternidad del hijo de Bryan, al amor/desamor de Bryan y Cintia, y cómo intentan buscar terceras personas que les hagan olvidar algo que no se puede olvidar.

Nada más empezar este libro se ve cómo ha evolucionado Cintia, ya que adquiere una autoestima que le hará confiar muchísimo en si misma e intentar solucionar todos los problemas que ha causado con su decisión de separarse de Bryan, pero una serie de infortunios harán que cada vez se sientan más lejos el uno del otro.

La actitud de Bryan y Cintia durante gran parte del libro a veces es desesperante porque si no es uno es el otro el que le da palo decirle algo y al final acaban más liados que antes simplemente porque no quieren ni hablar ni escuchar para entenderse. ¡Menos mal que está Maty! La mejor amiga de Cintia, para poner orden.

Por otra parte, las terceras personas siguen estando muy presentes para romper cualquier tipo de relación que puedan tener los protagonistas. Llegando a ser muy malos y mezquinos con tal de separarles del todo.

También, aparece un nuevo personaje masculino que es adorable y que ayudará a Cintia a ordenar su liosa mente. A veces, los autores meten personajes secundarios para tener relleno, pero en el caso de Lucas, ha sido todo un acierto contar con su incorporación.

En definitiva, el final del libro aun es mejor que el final del primero. Da un giro a la historia que no te esperas para nada…y madre mía, ¿pero cómo ha podido llegar todo hasta ese punto tan…drástico?

Nada que perder: Capítulo 9

Hurgando en la herida

He pasado ya la primera semana en el trabajo. Estamos a viernes y ya he acabado mi jornada laboral. Las cosas han estado bastante tranquilas estos días, Lisa está muy contenta con mi trabajo y me ha animado a que siga así. Anna, Leticia y yo nos hemos hecho inseparables, quedamos para tomarnos el almuerzo juntas todos los días, y ya hemos empezado a tener confianza de amigas para contarnos algún que otro cotilleo. A Aidan lo he visto poco, trabajar en diferentes plantas ayuda. Lo habré visto un par de veces que ha pasado por mi planta a comentar algo con los que mandan. Pero ni nos hemos hablado, ni hemos discutido ni nada, apenas un par de miradas.

Mi hermano me ha llamado como diez mil veces. Sé que yo también tengo la culpa de lo que dije, pero no voy a ceder. No pienso hacerme la simpática con una novia que sé que a mi hermano solo le hará mal. Nathan es un tesoro, muy influenciable y no me apetece nada que se convierta en alguien como ella, no es una buena compañía. El trabajo en el restaurante por las tardes se me hace muy pesado, acabo llegando a casa arrastrándome, pero es lo que me toca. No puedo dejar a mi madre tirada y sola en ese bar.

Cuando el taxi me deja en la puerta de mi casa a las dos y media, lamento haber llegado. Tal como abro la puerta me encuentro con una maleta y eso quiere decir que mi querido hermano ya ha vuelto. Y con ella, la arpía. Dejo las llaves en el aparador y voy a mi cuarto, escucho la música procedente del cuarto de mi hermano pero ni me paro a saludar. Me saco toda la ropa formal que ya me he acostumbrado a llevar y me pongo mis cómodos vaqueros y una sencilla camiseta.  Me desenredo el pelo que tenía en una bonita coleta y me desmaquillo. En ese momento noto como alguien me abraza por detrás. Sé que es mi hermano por el olor del a colonia que siempre le regalo.

—Ari…

— No quiero discutir contigo, Nathan.

— No he venido a discutir, lo siento si te sentó mal lo del otro día, de verdad.

— No pasa nada, yo también me disculpo.

Nathan coge y me abraza, es el mejor hermano, es tan sensible como una chica, igual por eso nos llevamos tan bien.

— Thais está en mi habitación…

— Podemos comer los tres juntos.

Una sonrisa inmensa aparece en la cara de mi hermano. Solo por momentos como esté acepto que esté esa bruja bajo mi techo.

— Ven que te la presento— sigo a Nathan hasta la habitación. Nada más entrar noto que ha estado fumando, mi hermano odia eso, no sé cómo puede estar con ella. Una chica morena, un moreno teñido porque ella no tiene ese color de pelo, me saluda. Un piercing en la boca le quita aún más el respeto que tenía por ella. Pensaba que era mala influencia, pero no tanto. Y ya ni comento cómo iba vestida, vestida por decir algo— Thais ésta es mi hermana Arianna.

— Encantada— la extra morena me da dos besos y me inunda con su olor a tabaco. Ni si quiera me muestra una sonrisa como la que intento fingir yo. Ni yo soy de su agrado ni ella del mío.

— ¿Vamos a comer?

Los tres nos vamos a la cocina, Nathan nos sirve la comida que ha hecho él en algún momento. Agradezco el gesto porque no tenía ninguna gana de cocinar. Durante los siguientes veinte minutos ninguno de los tres tiene una gran conversación, nos limitamos a dejar pasar el tiempo y comer lo antes posible. Cuando termino me disculpo con mi hermano y le digo que me voy a echar la siesta antes de que sea mi turno en el restaurante. Una vez encerrada en mi habitación me siento tranquila. Me lanzo en mi cama y desconecto un poco de todo hasta que me quedo dormida.

El sonido de una llamada de mi móvil me despierta, me intento desperezar sin mucho éxito. Aún medio dormida respondo a quien sea que me haya llamado.

— ¿Sí?

— ¿Ariadna?

Y tal como escucho la voz y como me llama sé quién es. Me entran ganas de colgar directamente pero me contengo.

— ¿Qué quieres?

— Necesito que me acompañes a una gala hoy a las siete.

— ¿Y yo que pinto ahí?

— Lisa me ha dicho que no puede venir ahora mismo, y ya sabes que cuando ella no puede tú ocupas su lugar.

— Lo siento, me tendrías que haber avisado con más antelación, ya tengo cosas que hacer.

— No te estoy proponiendo un plan, es una obligación.

— No puedo ir, tengo cosas importantes que hacer.

— Pues las cancelas.

— No puedo, Aidan.

— Ariadna, eres desesperante.

— Búscate a otra chica, será que no hay en la oficina.

— Necesito a la redactora, y si no está, eres tú la que tiene que venir.

— Pues lo siento mucho, pero no me es posible asistir.

Le cuelgo. Vale que esté en su empresa y ya me hayan avisado que si Lisa no podía ir tenía que ir yo, pero que me avisen con tiempo, no dos horas antes. No puedo dejar a mi madre tirada con el restaurante. Me levanto de la cama, cojo mi mochila y me voy al restaurante. De pasada veo que mi hermano y la cosa que se ha echado como novia están durmiendo en el sofá. Genial, olor a tabaco en más sitios.

Llego al restaurante y le doy un beso a mi madre que ya está menos agobiada al haberse acabado el turno de comidas. Ahora todo está tranquilo, y con un par de clientes.

— Ya está Nathan en casa.

— Ya, me ha avisado.

— Su novia da asco.

— Tenemos que aceptarla aunque no nos guste.

— Quiero lo mejor para él y ella no lo es.

— Se dará cuenta él solito, esperemos.

Durante la siguiente hora atiendo a los clientes que van viniendo y les sirvo lo que han pedido. Estoy escribiendo a Ian para salir esta noche a tomarnos algo cuando un cliente se acerca al mostrador donde estoy.

— ¿Tan poco pagamos que tienes que tener dos trabajos?

Levanto la mirada del móvil y no me creo lo que veo. ¿Qué hace Aidan aquí? ¿Y cómo sabe que trabajo aquí?

— ¿Cómo sabías que estaba aquí?

— He ido a tu casa, he llamado al timbre y me ha abierto un chico muy simpático. Nathan creo que se llamaba.

— Sí, es mi hermano.

— Pues eso, me ha dicho que te podía encontrar aquí, y he venido.

— Pues ya me has encontrado. ¿Ahora qué quieres?

— ¿Por qué no me habías dicho que tenías otro trabajo?

— No creo que sea de tu incumbencia.

— ¿Por esto no puedes venir a la gala?

— Eso es.

Aidan me mira y reflexiona algo. A saber que pensamientos hay en esa cabecita. Nada bueno seguro.

— Déjame hablar con tu jefa.

— No tengo jefa.

— Ahora me dirás que este bar es tuyo.

— No, de mi madre.

— Ah ¿y tienes que trabajar tú?

— Es una larga historia que no te pienso contar, pero como puedes comprobar no puedo ir a tu dichosa gala.

— Necesito que vengas.

— No puedo dejar el bar solo.

Aidan coge el teléfono se aleja un poco de mí y habla durante un minuto con alguien. Cuelga y vuelve hacia mí.

— Dame algo de beber mientras esperamos.

— ¿Esperar a qué?

— A un amigo.

— ¿Qué quieres beber?

— Un café que hoy estoy cansado.

A los cinco minutos aparece por la puerta un chico que se dirige directamente a Aidan, se saludan y luego se me presenta, se llama Martín.

— Ya tienes sustituto, vámonos.

— ¿Qué dices?

— Martín es un amigo de confianza, no es la primera vez que trabaja en bares, lo hará bien.

Mi madre sale de la cocina y se queda mirando a mi jefe. Solo con su mirada puedo ver que le ha enamorado. Perfecto, ni mi madre se resiste a los encantos de este hombre.

— ¿Pasa algo?

— Hola, señora. Soy Aidan Grant, el jefe de su hija. Mire, tenemos una gala muy importante esta tarde—noche, pero su hija no puede venir porque está trabajando aquí. Por ello, he llamado a mi amigo Martín para que cubra su puesto. No tiene nada de qué preocuparse, corre todo de mi cuenta— mi madre mira embelesada a Aidan, desde luego cuando se lo propone es muy diplomático.

— Claro, no hay problema. Ve, Arianna, es tu trabajo.

— Gracias, mamá.

Mi madre se vuelve a la cocina después de presentarse a Martín.

— Asunto arreglado, te espero fuera, voy a por el coche— me guiña un ojo y me da un billete de veinte. Contando que el café vale un euro ha dejado demasiada propina para mi gusto. Sonrío y pongo los ojos en blanco, meto el dinero en la caja y me despido de mi madre y de Martín dándole las gracias.

Salgo y el cochazo de Aidan me espera fuera ya. Me subo al asiento del copiloto.

— No hacía falta que me dejaras propina.

— No es nada para mí eso.

— Lo suponía.

— Tú madre es un encanto, no te pareces en nada a ella.

— Estás muy amargada siempre, te debes parecer a tu padre sino no lo entiendo.

Y ahí ha tocado mi fibra sensible. Le miro como nunca antes le había mirado, mi odio hacia él debe notarse porque enseguida me mira y sabe que ha dicho algo que no debía. Le retiro la mirada, me ha hecho daño con ese comentario, mi padre era lo mejor del mundo y se fue cuando aún no le tocaba. No lo tengo superado y odio que me saquen el tema ¿Cómo puede decir que mi padre era un amargado si era el mejor hombre que podía haber? Maldito gilipollas con la lengua demasiado larga. Contengo mis lágrimas que siempre salen al recordar a mi padre, y la sangre me empieza a hervir.

— La próxima vez que vuelvas a decir algo de mi padre, lávate la boca con jabón.

— ¿Qué?

— Mi padre está muerto, imbécil.

Justo en ese momento llegamos a mi casa, me bajo del coche sin decir nada y llorando.

Nada que perder: Capítulo 8

Entrometido

Para mi sorpresa a Lisa le ha encantado mi artículo corregido y me ha dicho que lo iban a publicar en la revista de este mes. Estoy muy contenta de haber conseguido algo tan grande el primer día de trabajo. Si quitas el altercado con Aidan, todo lo demás ha sido perfecto. Lisa no es muy amigable, pero tampoco es muy siesa. Se puede hablar con ella, aunque tengo claro que solo en el ámbito laboral, no es una chica a la que le contaría mis penas.

Anna y Leticia son muy simpáticas. Cuando nos íbamos me han dado sus números de teléfono y hemos creado un grupo de WhatsApp. Ellas también empezaron hace poco y no conocen a casi nadie. Además las tres tenemos unos trabajos poco importantes para la empresa y estamos un poco por hacer bulto, pero algo es algo.

Salgo del edificio y cojo mi móvil. Marco el número de un taxi. No tengo ganas de caminar hasta mi casa, está demasiado lejos, y el autobús no es una opción con lo cansada que estoy. Estoy a punto de llamar cuando alguien interrumpe mi llamada.

— ¿Has perdido las llaves del coche o algo?— hace dos días que conozco esa voz pero ya la tengo metida en la cabeza.

— No tengo coche, así que no, no he podido perder las llaves.

— ¿Y qué haces aquí? Esperando a ver si se te presenta la virgen y te lleva a casa.

— Deja de meterte en lo que hago y ocúpate de tu vida.

— Ariadna, deja de chupar limones porque eres muy agria.

— ¡Que no me llames Ariadna!

— Deja de levantar la voz, ya te lo he dicho antes.

Prefiero no decir nada más y le doy la espalda. Marco el número del taxi otra vez y espero a que me lo cojan.

— Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?

— Necesito un taxi, calle Villamar 5. El edificio de Grant— Aidan se me acerca y me quita el teléfono de la mano.

— Nada, ya no necesitamos nada, muchas gracias— cuelga y me tiende el móvil.

— ¿Qué coño haces?

— Controla esa boquita.

— ¿Por qué has dicho eso? Necesito un taxi que me lleve a mi casa.

— Encima que soy buena persona y te pienso llevar yo a tu casa…así no te gastas el poco dinero que tienes.

— No pienso irme a ningún sitio contigo, y mucho menos subirme a tu coche.

— Te estoy haciendo un favor. Vamos.

No tengo ganas de discutir más con ese chico. Estoy muy cansada y solo quiero dormir un poco hasta que me toque mi turno en el restaurante. Llegaré antes a casa si voy con él. A regañadientes le sigo, entramos otra vez en el edificio y cogemos el ascensor. Bajamos al subterráneo y buscamos su coche. Un impresionante Audi negro nos espera.

— Como puede ser que no me sorprenda…

— Debo tener un coche a la altura de alguien como yo.

— ¿Siempre eres tan creído o solo es conmigo?

— Soy así, no creas que soy diferente por ti.

— Contaba con la esperanza de que fueras una persona normal.

— Pues siento decirte que no lo soy.

Entra en el asiento del piloto. Yo me quedo fuera un poco indecisa, al final abro la puerta del copiloto y me siento. Que bien huele ahí dentro, y ya no sé si es por Aidan o por el ambientador que hay colgando. Le digo la dirección de mi casa y la busca en el navegador. Al minuto estamos saliendo del garaje y nos metemos de lleno en el tráfico.

— ¿Cómo ha ido tu primer día?

— Si no fuera por ti, excelente.

— Vaya, me suelen decir que los días son excelentes gracias a mi…

— Pues estás muy equivocado.

Aidan se ríe. Ya estamos otra vez, acostúmbrate a esa risa de una vez y no dejes que te afecte tanto, Arianna.

— ¿Cuántos años tienes?

— 22

— ¿Nunca has trabajado en algo parecido a lo de ahora?

— No, terminé la carrera hace unos meses.

— Es raro que alguien que no tenga experiencia escriba esos artículos.

— Lo que vale es el ingenio, no la experiencia.

Aidan se calla. Me gusta dejarle sin palabras, me siento que gano por una vez delante de ese chico que se cree demasiado.

— ¿Y tú cuántos años tienes?

— 25

— ¿Y ya tienes una empresa tan grande como es Grant?

— Es de mi padre, él suele tomar las grandes decisiones.

— Me tranquiliza saber eso.

— Si alguien tiene que despedirte, no dudes en que seré yo quien lo decida, no él.

— No creo que eches a perder una mente como la mía.

— No seas tan toca pelotas, Ariadna.

— Llámame por mi nombre, Aidan.

Los dos nos callamos. Hace un calor del demonio, alargo mi mano y como si estuviera en mi propio coche, conecto el aire acondicionado. Aidan me mira, pero no me dice nada, le es indiferente que me haya cogido tantas confianzas.

— Lisa ha aceptado mi artículo.

—  Ya.

— ¿Cómo que ya?

— Se lo he dicho yo.

Mi gozo en un pozo. Pensaba que le había encantado mi artículo y que lo había aceptado porque a ella le gustaba, no porque le parecía interesante a Aidan, que al fin y al cabo de redacción debe saber poco. Esto me hunde un poquito y me entran ganas de salirme del coche.

— La próxima vez no digas nada, yo quiero que me publiquen algo por méritos propios no porque tú quieras.

— Si fuera una mierda de artículo, no lo hubiera publicado por mucho que yo le hubiera dicho.

— Vale.

No tengo ganas de hablar con ese chico. Es un entrometido. Menos mal que queda poco para llegar a mi casa. Me callo y apoyo la cabeza contra la ventanilla. Los cinco minutos escasos hasta mi casa se me han hecho eternos. Me despido fríamente de Aidan y me bajo del coche, él baja la ventanilla para decirme algo:

— De verdad, no te enfades por eso. Eres buena escribiendo y eso no tiene nada que ver conmigo.

Le miro y me voy sin decirle nada. Sé que el sigue mirándome pero no tengo ganas de seguir viéndole. Abro el portal y cojo el ascensor. Cuando llego a mi casa, lanzo los tacones y me tiro en el sofá. ¡Esto sí que es vida! Con los pies descalzos, me hago algo de comer. Me llaman por teléfono y lo cojo mientras le doy la vuelta al pollo.

— ¿Cómo está mi hermana favorita?

— Solo me tienes a mí así que tampoco es nada del otro mundo eso…

— Uy…estás de mal humor…

— Solo estoy cansada, Nathan, ha sido un día agotador.

— ¿Qué tal ha ido?

— Bien, mejor de lo que me esperaba.

— Me alegro, bonita.

— ¿Para qué llamabas?

— Este fin de semana vuelvo a casa.

— ¿Sí?

— Sí, quiero veros antes de que empiecen los exámenes y me quede sin vida.

— ¡Qué alegría!

— Bueno…voy a ir con Thais.

— ¿Qué?

— Quiero que la conozcas.

— ¿Lo ves muy necesario?

— Sí.

— ¿La vas a meter en casa?

— No, si quieres yo estoy en casa y ella se va a un hotel…

— No me hace ni pizca de gracia.

— A mí tampoco tú actitud— no tengo ganas de discutir con él, estoy muy cansada. Sin decirle nada, le cuelgo, apago el móvil y me dispongo a comer.

Recordar Forever

Recordar Forever

¡Hola, bonitxxxxxs! Las tres últimas reseñas serán de la Saga Forever de Nuria Pariente Nogueras, y hoy empezaremos con la primera parte: Recordar Forever. Quiero dar las gracias a la autora por dejarme disfrutar de estos libros y poder tenerlos en un rinconcito de mi librería.

Título: Recordar ForeverIMG_20180517_100237.jpg

Autora: Nuria Pariente Nogueras

Editorial: Auto publicado

ISBN: 9781539384090

Precio: 8,32 euros

Páginas: 198

Puntuación: ❤ ❤ ❤ ❤ / ❤ ❤ ❤ ❤ ❤

Sinopsis

Una noche con mucho que celebrar, de la mano del torbellino de mi amiga Maty, quien se empeñará en mostrarme todo aquello que me he perdido en mis veintiocho años de vida.

Una noche para resetear la insulsa vida que otros me han impuesto, por el qué dirán y las puñeteras apariencias.

Una noche que no recordaré con gran detalle al amanecer, tras la cual me descubriré junto a un enigmático hombre que no vacilará en ayudarme a revivir.

Una noche que marcará el fin de mí aburrida vida perfecta de niña rica, educada y estirada, y que dará el pistoletazo de salida a una alocada vida nueva.

Una noche, un hombre y unos acontecimientos que yo, Cintia Alonso, recordaré para siempre.

Opinión

Primero de todo quiero decir que tenía muchas expectativas con este libro porque me había llamado mucho la atención, y estoy muy contenta de poder decir que ha cumplido con todas las expectativas e incluso las ha superado.

La historia de Cintia te deja queriendo leer sin tomarte un descanso, y al ser un libro cortito, puedes leerlo perfectamente en una tarde, eso sí, os dejará con ganas del segundo nada más terminar.

Cintia se levanta una madrugada con un chico que no conoce de nada, y sin acordarse de lo que ha hecho con ese hombre por la noche. Ya desde ahí vemos que no es una historia cliché, o por lo menos yo, nunca había empezado con una historia que empezara ya tan fuerte.

También, Cintia acaba de dejar a su marido por una serie de problemas que se van viendo a lo largo de la historia y que darán mucho juego, convirtiéndose en una parte de la trama que envuelve todo el libro. Debido a la falta de apoyo que ha tenido de sus seres queridos, Cintia cuenta con una baja autoestima que estará presente durante todo el libro.

Por otra parte está Bryan, el chico con el que despertó Cintia aquella madrugada. Bryan tiene una empresa en la que casualmente acaba trabajando ella. A partir de aquí, el destino consigue unirles para dejarles claro que están hechos el uno para el otro.

Lo que me gusta de Bryan es que no es el típico chico del que estamos acostumbradas a ver en las historias. Él es enamoradizo, bueno, no va de flor en flor, y hace todo lo posible por conseguir el amor de Cintia, aunque ésta a veces se lo ponga muy complicado.

A lo largo del libro vemos cómo se va construyendo una historia de amor preciosa entre Bryan y Cintia, pero que terceras personas no aceptan e intentarán destruirla por todos los medios posibles.

El final me ha dejado con ganas de leer el segundo libro nada más cerrar el primero, además te pone un adelanto de lo que te vas a encontrar y ya estás hiperventilando por empezar a leerlo sin descanso.

En definitiva, es un libro en el que la trama está muy bien construida, que te mantiene pegada para saber qué pasa. Además, aun siendo el primero, se ve la evolución que van teniendo los personajes conforme va avanzando la historia. Desde luego, la historia de Cintia y Bryan es adictiva.